Kryon a través de Lee Carroll
En Asheville, North Carolina
5 de abril de 2026
Kryon
– Día 2 Primer mensaje
Saludos, queridos, Yo
soy Kryon del Servicio Magnético.
Otra vez les digo
esto: ustedes realmente no saben lo que está pasando aquí. El cerebro humano,
en toda su linealidad, incluso si se esfuerza por pensar en una imagen más
grande de sí mismo, le resulta difícil – a menos que sea eludido. Es eludido
durante el sueño, si lo han notado. Y entonces es cuando ustedes tienen cosas
tan extrañas sucediendo. Pero si pudieran verse a sí mismos como el Creador los
ve, otra vez les digo, les quitaría el aliento.
¿Es común en los
humanos dudar de sí mismos? Y la respuesta es: sí; es un reflejo de la energía
en que nacieron, una energía más vieja de este planeta de la que no podían
escapar, y tampoco podían sus ancestros y los que están en la historia.
Quiero reflexionar
sobre algo que ha sido dicho recién sobre el Monte Sinaí. Mi socio subió a la
montaña, para estar en la cima al amanecer, y dar una canalización. Y cuando yo
empecé esa canalización, yo quería hablar sobre Moisés. No necesariamente sobre
la zarza ardiente ni los mensajes que fueron recibidos y la profundidad de lo
que significaba la montaña o por qué estaba allí; ¡yo quería hablar sobre
Moisés!
Y él estaba delante
de – según la historia – esa simulación, lo que haya sido, la zarza ardiente,
dicho de paso, no lo era. Era algo que parecía una zarza ardiente, porque la
única vez en esa época que un ser humano veía luz, era del fuego. Nunca la
veían desde un punto de vista multidimensional, ellos no entendían la luz y el
color como ustedes lo hacen hoy. Ni los rangos, nada de eso. Y por eso parecía
estar quemándose; y no era así. Ese es el aspecto que tiene una bella luz
angélica. Y era una figura femenina, también. Y Moisés no podía siquiera ver
eso.
Pero Moisés, todo el
tiempo que estuvo allí recibiendo el mensaje, temblaba, estaba de rodillas, y
toda su actitud estaba diciendo “¿Por qué yo? ¿Por qué yo? ¡Esto es demasiado!”
Ustedes podrían
pensar que Moisés, en todo lo que él representaba y lo que hizo, se hubiera
erguido y habría dicho “¡Estoy listo para este mensaje!” Y todo ese tiempo estaba dudando de sí mismo. ¡Era el momento de recordar lo que se le
estaba diciendo! Todas esas cosas: ¿Por qué yo? ¿Por qué tengo yo que hacer
esto? Moisés; yo no soy digno.
Y no es que no fuera
digno por sentir que no era lo bastante divino; es que él no confiaba en sí
mismo. Dicho de paso: echen una mirada a
lo que le sucedió a Moisés. ¿Por qué los israelitas tuvieron que caminar por el
desierto durante 40 años? ¿Ustedes saben cuánto duraba una generación en ese
entonces, y más? Era de modo que ninguno que inició el viaje lo continuara
hasta entrar en la tierra prometida; una nueva generación tenía que nacer, que
no fuera de la vieja energía. Escuchen bien: aquí es donde ustedes están justo
ahora.
Solo que ustedes
tienen la sabiduría del alma antigua; entienden que esto era una energía más
vieja, de duda y miedo. Y ustedes entonces son capaces de concentrarse en su
sabiduría, qué tienen que hacer para cambiar. En aquel entonces no había
contemplación de la autoestima, no había instrucciones de consciencia, faltaban
completamente. Y solo aquellos que fueron a la tierra prometida, la nueva
energía, para ellos, serían los israelitas que habían nacido en el camino, en
esos 40 años. Ellos no vivían tanto. ¿Y Moisés? Él tampoco consiguió llegar.
¡Es profundo! No
pueden llevar todos los paradigmas de energía, ponerlos en una energía nueva, y
esperar que funcionen. Hay gran cantidad de auto duda. Eso sucede con todos los
humanos nacidos en una energía más vieja.
Uno de los atributos,
en 1999, de que yo hablé en la canalización sobre los niños índigos, fue que
parte de esto faltaba en ellos. Ellos se sentían habilitados, no “menos que”. Y
esa habilitación los hacía sentarse en las clases, oír información vieja, observar
la disfunción, y rebelarse. Eso es también lo que los llevará ahora a entrar en
la energía para la cual nacieron. Energía de ahora. Esto es una energía que el
planeta nunca experimentó. Entonces, déjenme llegar al punto.
Uno de los atributos
que es tan cambiable para ustedes, escuchen, una de las cosas que vienen hacia
ustedes, es la percepción conciente de quiénes son ustedes. Van a despertar,
día tras día, tal vez con una sensación algo mejor de cómo el Creador del
Universo está involucrado con ustedes. Luego ustedes ¿se preguntarán? “Bueno,
pero ¿cuáles son las expectativas de este ser humano en la consciencia elevada?
¿Cuáles son las expectativas? ¿Qué se supone que yo debo hacer, si
verdaderamente soy un pedazo de Dios? ¿Qué se supone que haga?” Y la respuesta
es alegría. Dada a ustedes. Descubran a ese Dios interior, y qué significa. Y
aprendan cómo despertar con alegría. No importa qué haya sucedido en su vida,
den gracias en la mañana primero. Treinta segundos. Los pies sobre el piso. Den
gracias por todo lo bueno en su honor.
Eso empieza a despertar a la consciencia a un tú más grande; un contacto
más cercano con eso que es lo divino en ti.
No estarías sentado
aquí en la audiencia, a menos que supieras que algo está próximo; que hay algo
más grande que lo que te enseñaron sobre lo que podrías hacer, o puedes hacer,
o tu realidad. Es por eso que ustedes están sentados hoy en las sillas. No para
entretenerse simplemente con charla metafísica. Ustedes dieron de sus recursos
para sentarse aquí. Esperan que algo suceda. Y lo hará si dan su permiso.
Esa es la pregunta,
otra vez más. ¿Dan permiso para cambiar?
Y en ese cambio, dan permiso para una mayor percepción conciente. “¡Ah!
¿Quién soy yo, realmente?”
Cuando les digo que
nosotros los miramos, y miramos a un alma antigua compasiva en la silla,
tendría que decirles algo: Cuando el Creador puede mirarlos y amarlos, compasivo, y decir:
Despierta; mírate y ve como nosotros te vemos.
Y no dudarás de ti mismo. No en la medida que lo haces ahora. Es común, muy común en las almas antiguas,
especialmente, dudar de sí mismas, porque han pasado por tantas vidas, y han
sido castigadas por creer en lo que creen.
Y llegan a esta,
esperando la misma cosa. Es llevado en su ADN, es llevado en lo que es
expresión de vidas pasadas. Y aquí entran, otra vez, a esta vida. Si, pero
¿esta vida? ¿Sabían? Todos ustedes entraron, - escuchen – todos entraron
sabiendo que este era el Cambio. Todos. No era un misterio. Y también conocían los potenciales que podría
traer el Cambio. El Armagedón mismo, que fue predicho por casi toda la
humanidad, podía suceder.
Libre albedrío. Y
ustedes vinieron, de todos modos. Es por eso que el Creador los ama.
Todos ustedes. Tal
vez como ángeles en el cielo. Así es como el Creador los ve. Porque todos
ustedes vienen plenamente equipados para la Maestría.
Quiero que se vayan
de este lugar diferentes. En su percepción conciente de quién realmente podrían
ser. Y cuando empiecen a reclamar eso, “Yo soy digno”
Y cuando se den
cuenta de que no lo eran – esto es para tres personas aquí, escuchen - no fue por accidente que nacieron. Alguien
les dijo eso: vinieron, fue al azar, como una estadística, un accidente que
hayan aparecido. Para pasar por lo que han atravesado. Y yo les digo que hubo
planeamiento, y potencial, y acuerdo, y permiso, y amor. Que se incluyó en su
arribo a este planeta, como todos ustedes.
Van a contar en el
Cambio y hacer una diferencia. Y lo han hecho. Ahora ¡reclámenlo!
Ese es el mensaje,
para todos ustedes. Véanse a sí mismos como nosotros los vemos. Magníficos.
Y así es.
Kryon
Transcripción y traducción: M. Cristina
Cáffaro
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