08 mayo 2026

Adamus Saint Germain - Shoud 8, de Mayo 2026

 

Más Allá de la Identidad – Yo Soy
Shoud 8 – 2 de mayo de 2026
 Presentado al Círculo Carmesí, grabado en el Pabellón Shaumbra en Holualoa, Hawaii, USA
Adamus Saint Germaibn canalizado a través de Geoffrey Hoppe, asistido por Linda.
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 ADAMUIS:  Saludos, queridos Shaumbra. Saludos. Yo Soy el que Soy.

Tomemos una buena respiración profunda juntos, al empezar este Shoud, al expandir las energías, continuamos abriendo. Tomemos una buena respiración profunda. Estemos en presencia por un momento. En presencia.

 ¿Qué significa eso? Simplemente significa: “Yo estoy aquí. Yo estoy aquí.” No necesitan pensar mucho. No se necesitan muchas palabras. Simplemente, “Yo estoy aquí.” Y cuando hacen esto, de pronto, están. Cuando empiezan a pensar demasiado en eso, de pronto no están mucho. Pero si es solo el simple “Yo estoy aquí”, hay mucha belleza en eso.

 No necesita identidad. No, no necesita ninguna identidad en absoluto. Uno pensaría que su identidad, cualquiera sea, necesita estar presente, y no es así. Es casi mejor si no lo está. Porque, como vamos a explicar hoy, la identidad es una bella cosa, pero es hora de avanzar. Tiempo de expandirse, tiempo de soltar muchas cosas. Mucho soltar a lo largo de los años, pero este es el paso siguiente de soltar.

 “Yo estoy presente” no necesita de ninguna identidad. Solo que estés aquí. Eso es el “Yo Existo”. El “Yo Existo” no necesita de ninguna identidad. No necesita ser “Yo existo como Adamus”, “Yo existo como Linda”, “Yo existo como alguna cosa.” Es solamente “Yo existo”.

Tomen un momento. Hagan eso. Tomen una buena respiración profunda. No se necesita identidad. “Yo Existo”.

 Podrían decir, “¿Yo existo como qué?” Pero no importa. “Yo existo”. Y entonces es cuando verdaderamente empiezas a sentir la plenitud, la verdad, la magnificencia de ti mismo. “Yo existo”. No como Cauldre, no como Jean, no como ninguno de ellos. Hola, Jean. Jean no está aquí con nosotros hoy en el estudio, pero la presencia ciertamente está aquí.

 “Yo Existo”. Eso es todo. No es “Yo, Jean, existo.” Solamente “Yo existo”.

Sientan dentro de eso por un momento. No piensen. Ustedes se escapan en seguida a pensar. ¿Es algún default automático al que van, pensando en eso? No. Es sentir dentro de ello “Yo Existo.”

 Y luego todo se junta silenciosamente, sutilmente, armoniosamente, bellamente. Oh, allí es donde todos los asuntos técnicos se resuelven por sí mismos. Es donde la vida de pronto simplemente parece ser y se siente y es experimentada como un flujo, no como una batalla. “Yo Existo”. No se necesita identidad.

 La identidad, por así decir, está integrada en todas las cosas. No necesita ser creada, no necesita ser construida, no necesita ser reparada, como hemos hablado en un Shoud reciente. La identidad siempre está allí, pero no es fija. No es algo que está construido y nunca cambiará. Siempre cambia, y esa es la belleza de ser un creador, un verdadero creador.

 La Creación

 En nuestro último Shoud hablamos de Allatone. Vimos el video musical, ¡Allatone, Yo Creo” Es algo que Tobías decía hace muchos años, “Yo creo”. Y cuando creas, cuando creas abiertamente, sin definir, sin empujar, realmente se trata de permitir.

Cuando las creaciones son de fin-abierto, no están basadas en un marco de tiempo, no están basadas en una descripción o un resultado particular – eso es creación verdadera. Eso es creación de Dios, creación del Espíritu.

 La creación humana es algo bastante diferente. La creación humana tiende a involucrar un esfuerzo. Trabajan en algo. Tiende a involucrar una línea de tiempo, y tiende a tener un resultado particular deseado. Pero eso realmente no es creación verdadera. Podría ser creatividad, pero no creación verdadera.

 La creatividad es la capacidad de tomar los elementos que ya existen y jugar con ellos, hacer cosas diferentes, obtener cosas diferentes de ellos. Hay muchos elementos de energía con qué trabajar, y es solo reacomodarlos de diferentes maneras. Pero realmente, en su mayor parte, no realmente nada verdaderamente nuevo. Es solo el reordenamiento de elementos existentes. Puede parecer nuevo porque nunca lo juntaste ni experimentaste, pero es con los elementos existentes.

 Luego entramos en los niveles más profundos de la creación verdadera, es nuevo. Absolutamente nuevo. Tan nuevo que no es solo algo en tu campo de potenciales, sino que podría ir más allá de eso.

 Entonces, el mes pasado hablamos sobre Allatone – “Yo creo, Yo creo” – y yo observé todo el mes con Shaumbra para ver cómo les iba con este concepto. Y en su mayoría no les fue muy bien. No, no fueron notas altas realmente, pero yo sabía eso al entrar en ello. Era casi una configuración, una preparación intencional, que hablaríamos sobre Allatone, y habría entusiasmo, “Oh, yo voy a crear. Voy a crear todas estas cosas grandiosas en mi vida.” Luego cuando realmente vas a hacerlo, después de mirar el Shoud o en algún momento del mes -

“Allatone, Yo Creo.” Se lo reconozco.

 Diré que esta vez no había la fuerza que normalmente tienen con las creaciones. Como cuando están haciendo creaciones pensadas mentalmente – tratando de imaginar una gran casa nueva o a la pareja correcta, o un montón de dinero, o salud, o algo así – esos siempre son forzados, y eso no es creación. Eso realmente ni siquiera es creativo. Pero ciertamente no es creación pura, verdadera.

 Entonces no estaba ese elemento, en su mayor parte. Algunos hicieron un poquito de fuerza, pero todavía estaba la definición. Ya fuera muy consciente o si era muy sutil, igual había un resultado deseado. Había mucho de “Yo creo abundancia”. Mucho de eso (se ríe). “Creo una nueva pareja en mi vida”. Bastante de eso también. “Creo un cuerpo sano”. Mucho de eso, porque yo sé que están pasando por muchos temas biológicos ahora mismo. Su sistema nervioso está colapsando y están sintiendo muchos dolores y molestias, entonces “Yo creo un cuerpo sano.” Pero allí es donde anduvo mal. Porque en la creación verdadera, no se trata de decir “Quiero cierto resultado deseado.” El humano puede querer eso verdaderamente, y desearlo, y trata de moverse hacia eso. Como querer un cuerpo saludable, vibrante, libre de dolores, ahora hacen cosas que acompañen eso. Ya sea tomar un suplemento, que tienden a super suplementarse. O si es solo cuidar más de su cuerpo, nutriendo y honrando su cuerpo. Había muchos más deseo de hacer eso, pero en la creación verdadera no hay nada de eso. No hay definición.

Es simplemente reconocer “Yo Existo. Por lo tanto, yo creo.” Eso es todo. Sin definición. No decir “Necesito moverme de esta manera,” o “Necesitamos movernos de aquella manera”, o cualquier cosa así. La verdadera creación es simplemente “Yo Existo. Yo creo.” Porque en su centro, en su consciencia, con su energía, ustedes son un Creador.

 Pero no está allí solo para crear, y construir y perfeccionar una identidad. No, en absoluto. No. En absoluto. La verdadera creación es decir “Yo creo” y luego, como el Creador, sumergirse en la creación y ver qué has creado. Ver la belleza, lo grandioso, o la desarmonía, incluso, a veces. Porque en último caso, a través de esa disonancia, llegas a entender mejor cómo realmente, fluye la energía, y es armoniosa. La creación verdadera es sin definirla en el frente, diciendo qué tiene que ser.

 Entonces, sí, yo intencionalmente les tiré eso el mes pasado, para que pudieran experimentarlo. En su mayor parte, otra vez, ustedes no empujaron. Lo permitieron. Permitieron que las cosas vinieran a ustedes. Pero, de nuevo, donde nos fuimos un poco afuera fue en decir que necesita ser definido. Incluso si no lo hicieron en palabras; en su mente, había un deseo subyacente. Incluso si solo dijeron “Yo creo”, pero dentro de sí estaban diciendo “Yo creo un cuerpo más sano,” “Yo creo más abundancia,” o lo que sea. No estoy tratando de acusar a nadie, pero estoy diciendo que yo quería que ustedes experimentaran eso, porque cuando lo hicieran, entonces, cuando es solo el verdadero “Yo Creo”, están abiertos a todo.

 Cuando están tratando de definirlo, de pronto lo cambia de la creación verdadera a tal vez la creatividad, pero lo que sucedió, como notaron ustedes, se desinfló. Era “Yo creo”, con el pensamiento subyacente “Yo creo abundancia”, y luego nada sucedió. No necesariamente se sintió bueno. No hubo el sentimiento de expansión y apertura. Y luego empezaron a preguntarse al respecto, empezaron a dudar, y empezaron a pensar que es todo un montón de teoría grandiosa pero no funciona realmente a nivel práctico. Pero, otra vez, volvamos y revisitemos: un simple “Yo Existo. Yo creo”.

 Hagamos eso junto, ahora mismo, con un poquito de música en el fondo.

Experimentar “Yo Creo”

 Hagamos eso. Tomemos un momento para solo reconocerse a sí mismos como Creadores. (empieza la música), sin necesidad de definir, dar forma, empujar, porque, verán, la creación verdadera es una parte tan natural, íntima y esencial de ustedes mismos, natural, que no necesitan hacer eso.

 El humano todavía piensa que necesita controlar, necesita decir “Bueno, la energía necesita hacer esto o aquello.”

 No, en absoluto, porque el verdadero Maestro se da cuenta de que ya sabe. Ya sabe en una escala mucho más grande que el humano nunca, nunca será capaz de saber ahora mismo.

 Entonces, tomemos una respiración profunda, “Yo Existo. Allatone. Yo creo…lo que sea. Yo Existo. Yo Creo”

 Ustedes no están convocando ángeles para ayudarlos a hacerlo mejor. No están buscando una validación de mi parte, o probablemente más bien de Kuthumi, “Oh, hiciste eso realmente bien.” Nada de eso.

 No están buscando que los resultados se manifiesten ¡snap! Oh, al humano le gustaría eso, pero no; es simplemente “Yo Existo. Yo creo”.

 Está volviendo a un estado natural dentro de ustedes que no tienen que forzarlo. Está volviendo a su ser natural como creador.

 No es “Yo creo junto con muchos otros.” No; es muy soberano. “Yo creo”.

 Es probablemente uno de los cambios más grandes que ustedes pueden hacer posiblemente. Y envía hacia afuera un enorme mensaje a, bueno, tu yo, tu alma, vidas pasadas, tu identidad actual.

 Emite una señal enorme, “Yo soy un creador. No un aspirante a creador, no un creador aprendiz, sino un creador verdadero.”

 Y eso hace algo muy dinámico con la consciencia y la energía, fluye y da pautas con los campos. Pero ni siquiera necesitamos entrar en todo eso, porque eso es como un ruido. No; es simplemente, “Yo existo. Yo creo”.

 Y tan sencillo como es, también es muy difícil, porque quieres definirlo, o tu identidad quiere definirlo. Dice, “Bueno, aquí está lo que necesito hacer. Yo estoy un poco flojo en esta área. Estoy agotado en esta área. Necesito ayuda en esta área.” Nada de eso. Detengan eso.

 “Yo Existo. Yo Creo”.

 Entonces, sí, el mes pasado, la tarea no estuvo tan buena. No fue muy buena, pero otra vez, eso fue intencional de mi parte.

(termina la música)

 Yo quería que ustedes sintieran cómo es empezar verdaderamente con el Allatone, y sentir cómo es cuando se desinfla, nada sucede. Algunos de ustedes, algunas cosas hicieron. Sí, reconozco eso. Pero en su mayor parte se desinfló, y ustedes decían, “Bueno, lo intentaré de nuevo. Tal vez Adamus venga y haga un poco más de trabajo con nosotros.” Es por eso que estamos aquí ahora mismo.

 “Allatone. Yo creo”. Luego tomas una respiración profunda y te ocupas de tu vida cotidiana. No te enfocas en ello y te quedas en ello, ni te preguntas si lo hiciste bien o mal. No puedes hacerlo bien ni mal, pero puedes básicamente volverle la espalda y no entender ni experimentar qué está realmente sucediendo

 Entonces, tomemos otra buena respiración profunda con eso, “Allatone. Yo creo” – fíiu – y se ocupan de su vida cotidiana.

 Identidad

 Entonces, hoy vamos a hablar de la identidad, y entraremos en ella. Pienso en lo que el término contemporáneo es, lo vamos a desempacar, o vamos realmente a disecarlo. Pero antes de empezar con eso, echemos una mirada a la palabra misma: “identidad”.

 Identidad. Sus orígenes son latinos, y en latín básicamente significa El mismo” (N.T: en inglés SAME) S.A.M.E. “El mismo. El mismo”. Y eso es lo que sucede con las identidades como humanos. Tiende a ser el mismo. Ustedes empiezan a trabajar, crear, elaborar una identidad, y es casi lo mismo como una identidad que tuvieron en una vida pasada. Una era diferente, tal vez un cuerpo biológico diferente, pero es bastante de lo mismo. Las aspiraciones de identidad cambian un poco, pero es bastante de lo mismo.

 Todo vuelve a la enorme, gran pregunta de la que hablaba Tobías en el Viaje de los Ángeles. Para aquellos de ustedes que son nuevos en el círculo carmesí, el Viaje de los Ángeles es verdaderamente uno de los regalos menos valorados, más desconocidos de los muchos que Tobías ofreció. En cierto modo, hablando metafóricamente, habla de cómo ustedes dejaron el reino. Dejaron la totalidad de su consciencia. Se aventuraron fuera de su propia consciencia. Y cuando ustedes – el usa el ejemplo llamado Muro de Fuego – cuando dejaron su consciencia y atravesaron el muro de Fuego, de pronto se encontraron en un gran vacío. Nada. Absolutamente nada. No solo negrura, sino nada.

 Y era petrificante, porque ustedes decían “Yo existo en la nada, por lo tanto, no existo.” Eso cruzaba sus sentidos, sus sentimientos, sus pensamientos. Pero, como señala Tobías, en sus brillantes sesiones, de pronto ustedes tomaban conciencia. Aun cuando estaban en un vacío, estaban concientes del Ser. Yo Existo. Podían sentirse a sí mismos. No físicamente, por supuesto, porque no eran seres físicos, pero podían oírse a sí mismos.

 “Yo Existo”. Y luego, la primera cosa que venía a la mente – ustedes no tenían un cerebro – pero llegaba a sus sentidos, era “¿Quién soy yo? Ahora que estoy más allá del Muro de Fuego, ahora que estoy fuera del reino de consciencia de mí mismo, ¿quién soy?”

 Y esa ha sido la pregunta más grande que algún ser con alma se haya hecho alguna vez. Eso es el comienzo, eso es el alfa del viaje. El comienzo de un viaje que los llevó a través de edades y más edades como seres angélicos en otros reinos sin cuerpo físico, jugando con diferentes identidades, jugando con otras identidades, otra gente – no gente, sino otros seres angélicos. Entonces esto los llevó a través de muchas, muchas experiencias, “¿Quién soy?” Y eventualmente los trajo a este planeta, el planeta Tierra. Eventualmente los trajo aquí en forma física, todo en búsqueda de esa pregunta, esa única pregunta – mejor no preguntar más eso, pero –“¿Quién soy?”

Y aquí estás, eones y eones de tiempo después; aquí estás en un cuerpo físico con una identidad, y ahora a punto de descubrir esa respuesta a esta pregunta milenaria, “¿Quién soy?”

 ¿Quién soy?

 Sintamos dentro de eso por un momento, “¿Quién soy?” Pondremos un poco de música.

 “¿Quién soy?” Es una pregunta muy hermosa, en cierto modo, pero miren a dónde los ha llevado. A través de muchas experiencias, a través de muchas dificultades y penurias, tratando de decidir “¿Quién soy?”

 (pausa; empieza la música)

 “¿Quién soy?”

Hay tanta belleza en eso, realmente.

Y ese es el punto de inicio de la creación, “¿Quién soy?”

 Porque desde la nada, estando en la nada, en un gran vacío fuera del Muro de Fuego, el reino de consciencia, de pronto empezaron a crear. No intencionalmente, no definiéndola, no diciendo “Ok, voy a crear realidades para ir a jugar en ellas, y una de ellas va a ser este planeta Tierra.” No, no hubo nada de eso. Fue simplemente, “¿Quién soy?” y eso emanó el llamado a tu propia capacidad creativa de creación. Y desde allí se expandió.

Creó una realidad tras otra realidad, y luego te invitó- estas realidades que tu creación creó, te invitó – entra.  “No te quedes allí afuera, mirando hacia adentro,” dijo, todas estas realidades diferentes. “Lánzate adentro y descubre lo que has creado” Esa es la belleza y la alegría.

 No predefinido. No fabricado ni diseñado por otro, no por Dios, no por concejos angélicos. Nada de eso. Fue todo tuyo.

 Oh, por cierto, a lo largo del camino te fusionaste con otros, co-creación en cierto modo, co-identidades y co-experimentadores, pero el centro mismo de eso era “¿Quién soy?” Y luego ¡fíiu! – tu derecho, tu capacidad como verdadero creador llegó a ser, y luego dijo “Entra. Únete. Veamos exactamente qué has creado”.

 Ha sido un hermoso viaje. Desafiante a veces, pero un viaje hermoso dentro del descubrimiento del Yo Soy. Se continúa en esta vida en este planeta, continúa en una sucesión de identidades que tú has creado para ti mismo, dentro de esta vida, dentro de esta creación, tu identidad, quién eres ahora.

 Sintamos dentro de eso por un momento – “¿Quién soy?” – y de pronto, la creación viene. Y luego entras en la experiencia.

 Y la experiencia nunca ha estado tan enfocada y conmovedora como ha sido aquí en esta vida humana. Experimentaste en otros reinos, pero no tan verdaderamente hermoso e íntimo como lo que estás teniendo aquí en este planeta Tierra. He hablado del hecho de que el rol del humano es experimentar. Es experimentar lo que ha sido creado por ti, por el alma. El humano es el experimentador, más que ninguna otra de tus experiencias no humanas, no físicas, en los otros reinos.

 Hay mucha concentración en esto, experimentar, y salir de ello, atravesarlo con más entendimiento que nunca antes. “¿Quién soy?”

 Tomemos una buena respiración profunda con eso.

 “¿Quién soy?”

 Una pregunta muy antigua. Los filósofos, los metafísicos, el clero, siguen preguntando eso hasta el día de hoy, “¿Quién soy? ¿Quiénes somos? ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Cuál es el plan? ¿Quién lo hizo? ¿Y cuál es el deseo o diseño último?”

 Entonces, la vida se ha tratado de eso, “¿Quién soy?”

En último caso, traer a otra gente, otros seres con alma, a experimentar con ellos, a través de ellos, teniéndolos como espejos de ti mismo, para ayudar a responder a eso, “¿Quién soy?”

 “¿Quién soy?” – qué hermosa pregunta. En cierto modo, una pregunta trágica también. Tal vez se preste a un nuevo tipo de drama shakesperiano, “¿Quién soy?”

Tomemos una buena respiración profunda con eso. Buena respiración profunda.

 Ahora me gustaría retroceder un poquito al entrar en esto.

 (la música se desvanece)

 Ser Humano

 Vamos a estar hablando sobre la identidad, pero primero quiero hablar de tu rol como humano en este planeta. Viniste aquí, adoptaste un cuerpo físico, que es bastante extraño, bastante inusual. Adoptaste masa y materia. Tomaste una limitación de los sentidos y básicamente tienes tus cinco sentidos humanos más tu mente. Entonces, adoptaste todos esto, y viniste aquí como humano para experimentar, para ir a lo profundo de esta creación tuya. Y es tuya.

 A veces tienes la sensación de que “Bueno, no es realmente mío, es una experiencia compartida”, pero no, en último caso es realmente tu experiencia. Está la ilusión compartirla con otros – “Estamos todos en este viaje, juntos. Estamos todos aquí en el planeta, somos todos humanos” – pero en último caso no, es una experiencia muy personal e íntima en el planeta.

 Tú infundiste tus energías angélicas en el cuerpo físico y cuando lo hiciste, cuando viniste por primera vez aquí a este planeta, también hubo una especie de saber, por parte del Orden del Arca, los seres angélicos que armaron todo este concepto de la Tierra, para que tú pudieras sumergirte tanto en ella, en la densidad, pudieras estar tan condensado y comprimido y realmente forzado dentro de esta realidad muy, muy densa, para que pudieras olvidar. Que pudieras olvidar quién eras y de dónde venías, y tal vea, tal vez, no encontrar nunca tu camino de regreso.

 Así fue que vino todo este concepto de la muerte, “Vamos a introducir la muerte en esto, para que vayas allí abajo, vivas como humano, eventualmente encarnes en la biología, pero vas a morir. Vas a regresar al otro lado y allí será la reunión, el recordar todo lo demás”. Entonces, este disparador de la muerte fue incluido en la experiencia humana.

 Fue una gran idea. Fue como sacarte de allí  porque de otro modo podrías quedar muy perdido. Pero esta realidad y su gravedad son tan pesadas que la muerte sola no te liberaba.  Hubo ocasiones, entre vidas, cuando morías y luego te ibas de vuelta a los otros reinos. Es como “Vaya, eso fue grandioso, pero fue intenso.” Aprendiste cómo era infundirse en la biología, todo era parte de ayudarte a entender. “¿Quién soy?” Pero luego, justo cuando estabas sentado en la gran fiesta con los otros ángeles celebrando tu regreso, de pronto desaparecías. Estabas de regreso en la tierra. De vuelta en otra encarnación, porque la gravedad es tan pesada y tan seductora que te atraía de regreso en seguida.

 Tus seres angélicos estaban todos sentados a tu alrededor, tomando algo y celebrando. De pronto, “¿Dónde diablos está?”  Te habías ido. De vuelta a la Tierra. De nuevo a otra encarnación. Entonces, incluso el disparador de la muerte no se mantenía realmente, no era realmente efectivo, y tú empezaste a encarnar, una vida tras otra, una vez tras otra, todo en búsqueda de descubrir, “¿Quién soy?” No era un castigo, ni era un juicio, venir aquí. Requería mucha valentía – requería un montón, ejem, un montón, un montón de valentía – pero de pronto ahora estás en las encarnaciones y, en el camino, olvidando, totalmente, por qué estabas aquí. Las encarnaciones que ocurrieron 2.000, 5.000, 10.000 años atrás no tenían idea, ningún concepto de por qué estaban aquí, cómo llegaron. Había algo de discusión al respecto, pero verdaderamente, la filosofía, la religión, no existían como ahora, hasta al menos 5.000 años atrás. Simplemente no estaba. Estaba la percepción conciente de tu entorno material, pero no pensar mucho sobre “¿De  dónde vine?  ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito?” Era sobrevivir. No tenías tiempo para pensar sobre mucho más.

  Entonces, estás viviendo como humano, estás diseñando identidades, vida tras vida, pero si las rastreas hacia atrás, miras a las vidas – aun cuando puedas haber estado en géneros diferentes, o lugares diferentes del mundo, culturas diferentes, mentalidades diferentes, niveles de inteligencia o habilidades diferentes – verás algo muy, muy común entre todas esas vidas. Están esencialmente construyendo sobre la misma identidad, desde una vida a la otra. Sí, un nombre diferente, tal vez un género diferente, pero tratando de responder a esa pregunta, “¿Quién soy?”, todavía construyendo identidad y llevando eso de una vida a la otra.

 Dicho de paso, la mayoría de los humanos realmente no andan saltando mucho entre vidas, quiero decir de una vida a otra. No intentan con familias diferentes. Se quedan en la misma. No van a distintas partes del mundo. Tienden a quedarse en la misma cultura. Como dije antes, la gran mayoría de los humanos viviendo en el planeta hoy en día están viviendo dentro de 50 kilómetros de donde estuvieron en la vida anterior, con la misma familia, con los mismos personajes, con el mismo karma. Recuerden, en latín: “identidad” significa “lo mismo”.  Lo mismo, y eso es exactamente lo que reciben.

 No es mala cosa, porque, en cierto sentido, te da la oportunidad para realmente refinarte, realmente ayudarte a entenderte a ti mismo. Aun si no recuerdas de una vida a otra, hay cosas literalmente en el ADN, en tu Akasha, que ayudan a recordar, en un nivel más profundo, el personaje que has sido, la identidad que has estado construyendo, que estás tratando de modelar.

 Entonces, de nuevo, pasas por todas estas vidas generalmente inconsciente de eso, solo experimentando diferentes identidades, vidas diferentes. Pero luego algo sucede en el camino. Te cansas de lo mismo. Quieres salir de eso. Sabes intuitivamente que hay más. Sabes que hay algo más, y en el camino, tal vez tres vidas atrás, cinco vidas, lo que sea, finalmente dices “Tengo que salirme de esto.”

 Y luego, en ese día glorioso y magnífico de salir, aceptas un nuevo rol, una nueva identidad. Te vuelves el Buscador. El Buscador. Ahora es parte de tu identidad, parte de tu descubrimiento, “¿Quién soy?” Pero ahora estás buscando, “Tiene que haber más”. Tal vez te pones una túnica y sandalias y empiezas a caminar, parecido a lo que hizo Kuthumi, pero ahora eres el Buscador. Y pasaste muchas vidas en ese rol.

 Se vuelve tan arraigado en ti que ahora el Buscador es tu identidad. El Buscador es espiritual, o religioso, o metafísico. El Buscador siempre está buscando respuestas a las preguntas que mucha gente nunca hace. Siempre buscando y siempre examinando. A tal punto que, si estuviera justo bajo tus propios pies, si la respuesta estuviera justo allí, dirías “Oh, no, no, no. Tengo que mirar allí afuera. Tengo que seguir buscando y examinando.”

 No es malo – todos lo hemos hecho, yo lo hice en mis vidas – porque te mantiene en marcha y te mantiene abriéndote a nuevas posibilidades. Y no es solo la misma identidad vieja. Estás buscando algo nuevo, pero lo que sucede es que caes en esa trampa de la identidad ahora, como buscador.

 Y tú lo niegas como Buscador, porque, “No, estoy buscando algo. Estoy buscando el significado de la vida. Estoy buscando las respuestas. Estoy buscando “¿Quién soy?” “Entonces, no, no estoy en una trampa de identidad.” Pero lo estás. Realmente lo estás. Es una linda trampa de identidad, porque hay una cierta cantidad de rectitud en ella “Yo soy un Buscador. Estoy buscando respuestas más grandes.” Hay un cierto tipo de consuelo, “El resto del mundo está simplemente inconsciente o dormido. Yo soy u Buscador,” pero todavía es una identidad. Todavía es un rol.

 Es una de las muchas que casi has perfeccionado, con todos los grupos diferentes, todas las filosofías y religiones diferentes de que has sido parte y todo. Realmente te volviste bueno en la parte de buscar. Pero por debajo hay algo que está como golpeando, diciendo, “Muy bien, ese show terminó ahora.” Se volvió solo un acto, un acto de consciencia, pero se volvió un acto. Se volvió otra identidad más.

 Es una identidad muy reconfortante, en cierto modo. Te da motivo para levantarte en la mañana. Te da una sensación de… No es superioridad, pero te sientes diferente de los demás, porque “Yo soy un Buscador y ellos no lo son. Yo tengo más consciencia que ellos.” Pero de nuevo, seamos honestos al respecto. Es simplemente una identidad.

 Entonces ahora mismo, te pido que sientas dentro de ese Buscador, ese rol de buscador que has estado desempeñando, sin juzgar. No es una mala cosa. Es realmente algo asombroso. Y te diste el crédito por tener ese rol, pero aún es una identidad. Todavía es lo mismo.

 Sintamos dentro de eso con algo de música.

 Soltando

 Ah, ese Buscador, le encanta la persecución.

 (empieza la música)

 Y lo gracioso del Buscador es que, en cierto modo, no quiere la respuesta.

 No; quiere la pregunta. Quiere la búsqueda, pero no quiere realmente la respuesta, porque si la quisieras, si ese Buscador la quisiera, la habrías encontrado ya. Pero te quedas atrapado en esa identidad, y es cómodo.

Es una buena justificación para las cosas que suceden. Como Buscador, tiene que ser eso, sería también no permitirte ser abundante. Eso se volvió una de las marcas de los Buscadores, “No soy abundante. Y no me llevo bien con otros. No soy la clase de persona en un gentío. Soy un Buscador.” Creó este personaje, esta persona, identidad, del Buscador.

 No estoy diciendo que esto sea malo. Fue divertido. Algunas de las vidas de mi identidad de Buscador fueron las más divertidas. Me dieron algo así como una licencia, que otros humanos realmente no tenían, para hacer las preguntas, para ser diferente, para hacer mucha contemplación, muchas ceremonias pesadas, meditaciones, porque, verás, “Yo soy un Buscador. Algo así como virtuoso, pero soy algo así como un Buscador.”

 Entonces, sí, fue divertido, pero en último caso, bueno, siente dentro de tu identidad de Buscador. No una vida específica, sino algo así como una identidad que has creado. El Buscador habla de todos los libros que ha leído, todas las vidas que has pasado en monasterios y templos.

 Habla sobre todos los rituales que ha hecho a lo largo de las edades.

 Habla de todas las técnicas que ha aprendido – Kwan Do Wan (se ríe) – lo que eso pueda ser, alguna nueva técnica del último gurú o maestro.  El Buscador es realmente bueno en hacérselo saber a otros. ¿Sabes cómo distinguir si alguien es un Buscador? Te lo dice en los dos primeros minutos de la conversación. Te lo hará saber.

 No estoy tratando de ser negativo al respecto. Estoy tratando de ser algo jocoso, porque todos hemos estado allí. Todos hemos estado allí.

 El Buscador te dirá cuántos Guías espirituales tuvo o solía tener. Te dirá sobre sus experiencias fuera del cuerpo, y experiencias ET y todo lo demás. Es algo divertido.

 Y de nuevo: todos lo hemos hecho, pero ahora es el momento de pasar más allá de eso. A menos que quieras seguir buscando. Depende de ti.

 Si estás listo para darte cuenta, grandioso, para eso es que estamos aquí. Si estás listo para seguir buscando, tienes abundantes lugares donde ir que te alentará a buscar, pero no la respuesta.

 Entonces, siente dentro de esta identidad de Buscador. No es única solo para esta vida. Ha estado aquí por un tiempo.

 (pausa)

 Oh, ese tiene muchas historias. Sí, muchas, muchas historias que puede contar. Probablemente más interesante que las típicas historias de vida cotidiana humana, la historia del Buscador. Ponerse en situaciones complicadas. Mucha soledad en las historias del Buscador. Mucho tiempo solo, a veces auto infligido. Otras veces, nadie quería hablarte, porque te ponías didáctico. Pero me encanta la identidad del Buscador… una vez que se ha soltado.

 Por otro lado es como, en cierto modo, como una sentencia de cárcel. Nunca encontrar la respuesta, nunca encontrar qué hay al final del arcoíris. La búsqueda se vuelve la cosa, no la respuesta.

 Traigo todo esto porque sé que ahora mismo muchos de ustedes están cansados de eso. Están casi alterados y molestos con su identidad de Buscador. ¿Dónde los ha llevado? Digo, muchas experiencias, pero realmente, ¿adónde los ha llevado? ¿Están más avanzados en términos de respuestas reales? ¿O solo hay más preguntas?

 Verás, eso es lo que el Buscador hace realmente bien, hacer más preguntas. ¿Por qué? ¿Qué hace que siga el viaje? Hace seguir la búsqueda, conserva la identidad en su lugar.

 Pero llegamos ahora a este punto en lo que están haciendo, lo que estamos haciendo juntos, llega a este punto de decir: ahora es momento de soltar todas las identidades. Esto no es vapulear al ego. No es decir, “Necesitamos destruir al ego, la persona humana.”

 Es justo lo opuesto. Es honrar todas esas identidades.

 Sabes, es interesante ahora, porque mientras nos sentamos aquí hablando, sus vidas pasadas están realmente reescribiendo las historias, sus historias de lo que sucedió. Su perspectiva está cambiando. Es diferente.

 Literalmente, está cambiando la relación de tiempo y espacio que tienen con su realidad. Está cambiando sus campos. Están atravesando una tremenda reescritura de las historias, del guion.

 Esto desafía a la ciencia, desafía incluso a la física cuántica, pero está sucediendo justo ahora. Están atravesando cambios de identidad, y cambios y liberaciones, ahora mismo. No porque lo hayan elegido; no entienden realmente lo que está sucediendo. Se debe a lo que ustedes han elegido. Se debe a los deseos del alma de soltar todas las identidades.

 Siempre tendrás los recuerdos, en algún lugar del akash, y algo incluso en la mente humana. No es que los recuerdos se destruyan. No, en absoluto. Pero la historia se reescribe. La historia cambia.

 Ahora la historia tiene que ver con las respuestas, más bien que con preguntas. La historia se trata de realización, más bien que de búsqueda.

 Es algo divertido porque lo están haciendo, está sucediendo debido a dónde estás, a lo que has permitido. Pero, sin embargo, eres como el último en hacerlo. Es como, “Tengo que aferrarme a esta identidad ahora mismo porque esta identidad es la cosa que conserva todo en marcha. Es lo que habilita a mis vidas pasadas a reescribir sus historias.”

 Esta identidad es el gran queso espiritual, por así decir. Está manejando toda esta gran búsqueda espiritual, metafísica. Si no fuera por esta identidad que ahora tienes – el Buscador, también el Ser Espiritual – si no fuera por eso, “Todo esto colapsaría” piensas para ti mismo. “Todo esto colapsaría. Tengo que mantener incluso mi identidad espiritual. Eso es lo más importante. Es la cosa misma que va a hacer que los cambios sucedan. Va a hacer que suceda una especie de eucatástrofe personal, y eventualmente, tal vez, para el planeta.”

 De modo que está esta identidad espiritual. No importa cuál sea el dogma. No importa si es una religión o un tipo de culto o algo como el Círculo Carmesí. Pero es una identidad que tienes, Ser Espiritual.

 Y otra vez, esto no es para ser negativo; es para ser observador, darse cuenta, muy conciente de lo que estás haciendo. No es malo, pero es lo mismo. Es lo mismo. Y tal vez es hora de moverse.

 Entonces llegamos a este tiempo precioso, frágil, sensitivo ahora mismo, de soltar la identidad. No destrucción. No destrucción en absoluto. Soltar la identidad, liberar las identidades. Trae pánico y ansiedad, porque, verán, ustedes piensan que si no tienen una identidad, algo con qué relacionarse, no existen.

 Todo se hace pedazos. Todo aquello por lo que trabajaron tan duro durante vidas, con su identidad de Buscador, luego convertida en una identidad altamente espiritual, metafísica, todo colapsa.

 Esa es la eucatástrofe. No colapsa. Hay un giro repentino, alegre, de eventos.

Soltar la identidad, el aferramiento, no es negación. Es al revés. Es realmente aceptación. “Yo he creado estas identidades. Las usé para experimentar. Pero ahora, ¿realmente necesito esa definición para ayudarme a entender quién soy? ¿Necesito esas definiciones rígidas? Las definiciones de la identidad que he estado tratando de perfeccionar, y crecer, y hacerla tan perfecta como fuera posible, y arreglar cuando se necesitaba y asistir a toda suerte de clases y leer toda clase de libros” básicamente sobre cómo poner maquillaje en tu identidad, cómo vendar las partes rotas, cómo arreglarla, como conservar esa identidad en marcha, cómo infundir la identidad con más energía, cómo agrandar esta identidad, cómo reverenciar la identidad.

 Pero luego te das cuenta de que es todo lo mismo. Lo mismo. Es una identidad. Eso es todo lo que era.

 Entonces llegamos a este punto muy frágil, sensible, de decir, “¿Puedo soltar esa identidad?” Y no solo crear una identidad nueva, el soltar la identidad, porque esa es la tendencia humana, sino para verdaderamente dejarla ir, dejarla en libertad.

 Y verás, no es tan difícil. Es solo cuestión de, bueno, soltar y, si es posible en alguna medida, si podemos dar un ejemplo aquí en tiempo real de la querida Belle (N.T. la perrita). Belle está soltando ahora mismo. Ella está soltando (la cámara muestra a Belle, acostada en el suelo, panza arriba)) ¿Ya ven cómo es eso? Solo se acuestan sobre su espalda. Se hacen vulnerables. Ponen sus piernas en el aire y sueltan. Y mientras sueltan, también están recibiendo. Están dejando ir a las viejas identidades, pero están recibiendo a su verdadero yo, que no tiene identidad y no necesita identidad. Tomemos una respiración profunda con eso.

 (la música termina)

 Este es el momento, ahora, para honrar tu identidad, quién eres ahora mismo. Para ser real, para ser honesto y cándido.

 No para ser negativo o juzgador, sino simplemente para decir “¿Qué identidad he construido? ¿Cómo la identidad de Buscador y la Espiritual se fusionan? Y ¿cómo usaba esto para crear la identidad para quien soy ahora? Y ¿cómo he estado tratando de arreglar esa identidad, casi hacer esa identidad permanente? ¿Qué he estado haciendo últimamente para tratar de hacer eso? Tal como Allatone, tratar de crear para esa identidad.”

 Es cuestión de echar una mirada ahora mismo y reírse de la identidad – digo, de buena manera, no reírse de ella sino reír con ella – el humor en eso, y decir “Uh, vaya, esto es bastante loco. Creé una identidad de que tengo cierta edad, vivo en una cierta cultura, tengo cierta educación, ciertos talentos. Soy un Buscador Espiritual. Tengo cierta cantidad de abundancia y salud.”

 Esos son todos factores que entran en la identidad.

 Pero ser capaz de decir, “Esto es lo que yo experimenté a través de esta identidad. Y mucho de eso era construcción de identidad, pero yo experimenté. Y ahora estoy listo, ¿soy tan valiente y estoy listo para soltar esa identidad? Todas las identidades de todas las vidas, de todas las experiencias. ¿Estoy listo realmente para dejarlas ir? ¿Necesito todavía aferrarme a partes y pedazos de eso? ¿Todavía necesito entender que yo existo por hacerlo a través de una identidad? ¿O estoy listo para ir al siguiente nivel?”  Tú ya sabes la respuesta, y es por eso que estamos aquí.

 Asusta, porque parte de ti está pensando, otra vez: “Tengo que tener algún tipo de identidad. Tengo que poder decir ‘Yo soy esto’ o ‘Yo soy aquello’ para poder funcionar durante el día. Tengo que tener alguna semblanza de identidad, incluso si solo me identifico como ser humano.”

 Y la respuesta a eso es no realmente. No realmente, pero está bien tener una identidad que es flexible y maleable, que puede cambiar, que puede adaptarse, que puede moverse y oscilar, no ser lo mismo todo el tiempo.

 Ahora estás listo para soltar, básicamente, lo que era tu muleta – la identidad. Lo que estabas usando como excusas. Lo que estabas usando para ponerle  todo tu tiempo y esfuerzo y entendimiento; estás listo para soltarlo. Y sí, para el humano, pensar en eso, “Bueno, tengo que ser algo. Tengo que asociarme, tengo que tener eso, una qualia o algo, pero de otro modo no soy nada.” ¡Ah! Eso es lo que estás por descubrir: que no es verdad en absoluto.

Estás por descubrir cómo las identidades, particularmente las identidades humanas, tan interesantes y tan creativas y tan temibles como soy, realmente fueron muy limitadas. No necesitas una identidad para entender “Yo Soy el que Yo soy”. De hecho, las identidades a veces lo nublan, y bloquean la verdadera realización.

Y de nuevo, quiero asegurarme de que entiendas que no estamos golpeando la identidad, golpeando al ego. Hay algunas disciplinas espirituales que tratan de hacer pedazos al ego. “Los humanos son terribles.” No; los humanos son maravillosos. Es una experiencia, pero en último caso, es solo una identidad. Yo pienso, yo sé, y yo siento que estás listo para pasar más allá de eso.

 Merabh del Yo soy

 Entonces tomemos una buena respiración profunda ahora, y hagamos una merabh, pongan algo de música.

 Ya ven, esto no es algo en qué trabajar. Otra vez, sería la identidad tratando de liberarse de la identidad.

 (comienza la música)

 Esto es natural. Llegan al punto de la consciencia y la percepción conciente. De pronto eso “¡Ahh! Como creador, tengo la capacidad para crear identidades. Tengo la capacidad para tener esa identidad en un cuerpo físico, esa identidad para caminar y hablar, y tener cierto tipo de saber de sí mismo como humano, como mujer, como una mujer de edad mediana, como una mujer que es contadora. Tengo esa capacidad. Es inherente a mis derechos de creador. Pero no necesito quedar encerrado en eso nunca más.” Ese era el asunto.

 Estar encerrado en eso y definido por eso, y luego tratar de trabajar en eso, y tratar de empujar energía dentro de eso, y tratar de hacerlo diferente, y frustrarse en el camino. Eso era el asunto real.

 No; las identidades están bien. Y sí, puedes tener múltiples identidades al mismo tiempo. Realmente puedes, sin la confusión loca de lo que llaman trastorno de personalidad múltiple o lo que sea. Tienes la capacidad de crear identidades que vienen y se van, que sirven en ese momento, en medio de esa experiencia. Tienes la capacidad de crearte a ti mismo, la identidad para ser… bueno, es como los aspectos en cierto modo, pero son más como facetas, están integradas. La capacidad de tener una identidad que entienda las computadoras, que entienda de música, cualquier cosa de esas. Este es tu derecho como Creador.

 Pero ahora mismo, tomemos una respiración profunda y tomemos este momento precioso para honrar esta identidad en esta vida, cualquiera que sea, - madre, trabajador, voluntario, ayudar a otros.

 Cualquiera sea esa identidad – una hija de tus padres, la que estudió mucho en la escuela. La identidad que piensa que cometió muchos errores a lo largo del camino. La identidad que está muy frustrada con su identidad. La identidad que en cierto modo solo quiere un nuevo comienzo, un rehacer.

 Tomemos una respiración profunda y honremos esa identidad, la identidad de ti en esta vida. Muy preciosa.

 No, no vamos a tratar de renegar de ella. No estamos siquiera tratando de cambiarla. Solo estamos diciendo que puede ser liberada. Puede ser libre. No necesita ser lo mismo. No necesita ser estructurada. No tiene que ser algo que tú trates de mejorar cada día.

 No; permitan que esa identidad de sí mismos sea libre ahora.

 Tomen una buena respiración profunda.

 Todo esto  es solo una identidad. Y está bien hasta que entras en esa trampa de identidad. No se mueve más. No ve que hay mucho más. Mucho, mucho más.

 Una parte de ti está anhelando eso, queriendo experimentarlo, pero estás tratando de hacerlo a través de esta identidad. Es posible que la identidad los sienta y lo experimente, pero no es de dónde viene realmente. No es esta identidad que lo hace suceder.

 Tomemos una respiración profunda en este momento muy sagrado y precioso, dando ahora libertad a esta identidad. Y ya ven, un creador crea sin definición, y luego se lanza a la experiencia. Y luego el creador libera a todas sus creaciones.

 Da libertad a cada creación, cada vida, incluso si el creador solo está usando su identidad para la creación. En otras palabras, tú creas algo – cerámica o joyería o una pintura o incluso simplemente IA – y dices “Ah, miren lo que he creado. Eso es mío. Hice eso no solo con mis manos y mis ojos, sino que lo hice con mi consciencia.”

 Ah, hay tanta belleza en eso. Hay tal sentimiento de, bueno, incluso afecto y amor por lo que has creado.

 Algunos de ustedes han creado canciones asombrosas ahora, usando la IA. Muchos de ustedes piensan, “Bueno, era solo la IA” No, no. Tú fuiste el creador. Tenías herramientas tal como la IA que lo hizo más fácil, pero tú fuiste el creador, y luego amaste esa canción. La oyes una y otra vez para ti, y simplemente la amas, porque básicamente es un espejo de tu propia belleza, de tu propia canción interior.

 Pero luego, en lugar de atesorarla y protegerla y defenderla, el verdadero creador le da libertad, la deja ir, dice “Allatone. Yo creo. Yo he creado, y ahora libero mis propias creaciones.”

 ¿Por qué un creador haría eso? ¿Por qué un creador tomaría lo que es creado y simplemente lo dejaría ir?

 En principio, se le permite salir hacia todo tu campo, dentro de tu alma entera. Ya no está vigilado y controlado por el humano. Ahora sale afuera, a todo tu ser entero.

 Y también: no se queda atascado. Todavía es tuyo, sí, pero ya no es el humano controlándolo. No queda atascado.

 No es como darlo a todos los demás. Le estás dando libertad dentro de tu ser total. Es por eso. Por eso le das su libertad a todas tus creaciones.

 Es muy fácil atascarse en tus identidades, pero ahora es el momento de darles libertad – para evolucionar, para resonar dentro del resto de tu alma.

 Es muy fácil atascarse en ellas. Oh, hay actores, actores de películas que se atascan. Heath Ledger protagonizó al Guasón en Batman, quedó tan sumergido en el rol que le llevó un largo, largo tiempo, y mucha terapia para ayudarlo a soltar ese rol. Ustedes hacen lo mismo con sus identidades. Quedan tan arraigado en ellas que se olvidan.

 Jim Carrey, en el rol de Andy Kaufman, en El Hombre en la Luna, tanto se sumergió en él, casi olvidó quién era Jim Carrey. Tú, un creador, un ser con alma, al sumergirte muy profundamente en la identidad, puedes fácilmente extraviarte.

 Estamos aquí ahora, en este momento. Al hablar de conceptos como Allatone, hablamos de conceptos del reflejo de la IA, hablamos sobre campos, y todo el resto de eso; ahora es momento de honrar a tu identidad, el humano en esta vida, y dejarla ir.

Hónrala. Oh, cómo te ha servido. Cómo ha sido tanta parte de ti, pero ahora, déjala ir. Y no trates de correr allí afuera y crear una identidad nueva. No, en absoluto. No la necesitas.

 Verás, cuando se hizo esta pregunta, “¿Quién soy?”, eso te llevó a un viaje que cruzaba el cosmos, eones de tiempo, y eventualmente te trajo aquí. Y eventualmente llegas al punto de, con esa pregunta, “¿Quién soy?” es tan simple como “Yo Soy”

 Eso es todo. “Yo Soy”. No necesitas conservar una identidad para eso.

 “Yo Soy el que Soy”. Yo Soy todas las identidades, todas las experiencias, todas las historias alguna vez creadas. Yo Soy el que Soy”

 “Y sí, tengo muchas, muchas identidades. He usado muchos trajes diferentes, ropajes”, como metáfora. “He probado muchas cosas diferentes, pero al fin, Yo Soy el que Soy. Yo Soy todas esas cosas, esos personajes, esas identidades, pero no las necesito para existir. Ya no las necesito para definirme a mí mismo. Lo hicieron en algún punto, pero no las necesito.”

 Eso es libertad. “Yo Soy”.

 No es “Yo Soy un grandioso Maestro. Yo soy un humano asombroso.” Nada de eso. Solo “Yo Soy. Yo Soy el que Soy” Todas esas identidades, todas esas experiencias ahora tienen libertad. Tiene historias. Me condujeron a través de muchas cosas, pero ya no estoy definido por ninguna de ellas. Ya no soy manejado, regulado ni dirigido por ninguna de ellas. Ya no estoy involucrado en el karma que crea una identidad. Simplemente Yo Soy”

 Este es un momento de definir, sin identidad, y luego lo que se revela en una manera muy tranquila, muy sutil, es que nunca necesitaste esas identidades. Fueron divertidas, pero nunca las necesitaste.

 Existe el saber interior que no requiere construir identidad, que no requiere de todas las historias, que no requiere la estructura y las limitaciones de una identidad. Simplemente “Yo Soy”

 Podrías decir que es cada identidad, pero no atado por ellas. Es cada potencial, pero no limitado.

 Entonces, tomemos un momento aquí. Tomemos una respiración profunda.

 “¿Quién soy? Yo Soy”

 Y dale libertad ahora a esa identidad que has creído que eres. No era falsa, pero era muy, muy limitada. Y ahora es el momento para que el creador, tú, la bendigas y le des libertad. Simplemente “Yo Soy. Yo Existo.”

 (pausa)

 Hay un cambio tremendo que empieza a ocurrir.

(pausa)

 No es disolución de las identidades, pero podrías decir que es realmente una reorientación, un cambio, una realineación de energía en ellas, donde ya no son sujetadas en un lugar. Ya no te están definiendo.

 Está esa hermosa libertad en el simple “Yo Soy”

 Podrías decir que, de una manera extraña, es la identidad última. Pero no es una identidad. No es lo mismo.

  “Yo Soy”. Tremenda libertad en eso.

 No lo pienses demasiado, por favor. Algunos de ustedes pueden sentir engranajes en su cabeza haciendo ruido con esto. Tomen una respiración profunda y permítanse sentirlo. Descubrirán que, al entrar en la nueva sintiencia, nos movemos hacia el Amor 2.0, eso es muy difícil de hacer si ustedes mandan a su identidad a hacer el trabajo – su identidad entidad a hacer el trabajo. Si envían una identidad allí adentro, su identidad actual, y dicen “Ok, ve a descubrir la nueva sintiencia. Ve a descubrir el Amor 2.0”, va a ser muy difícil. Básicamente no será capaz de hacerlo. Está demasiado regulada, demasiado fija.

 Pero si simplemente el Yo Soy está permitiendo la experiencia a través del humano que no necesita estás super identificado, entonces -entonces – empiezas a sentir y experimentar la nueva sintiencia y toda una manera nueva de amar.

 Tomemos una buena respiración profunda, dando ahora libertad a esa identidad.

 Honrándola, riendo un poquito con ella, diciendo, “Es el final del camino. Es hora de darte tu libertad. Es hora para mí, ahora, de ser libre de los grilletes de las viejas identidades; simplemente Yo Soy”.

 “¿Quién soy yo? Yo Soy”. Eso es todo. ¡Bum!

 Tomemos una buena respiración profunda… una buena respiración profunda.

 Una buena respiración profunda, trayendo este bello Shoud a su final. Yo Soy.

 Y con eso, queridos Shaumbra, recuerden que todo está bien en toda la creación.

 Yo Soy el que Soy

 Gracias.

 

Círculo Carmesí

La Afiliación Global de los Maestros de la Nueva Energía.

 www.crimsoncircle.com

 Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro
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