Círculo del Doce – Kryon a través de Lee Carroll
Primer miércoles – 7 de diciembre de 2022
Saludos, queridos, Yo soy Kryon.
Acérquense un poco más. Y el tema es la paz profunda. Tal
vez más que eso. Les di la información de que este mes estaríamos hablando
sobre el miedo, pero serían más los miedos prácticos. Y el primero que les di,
solo hace unos pocos minutos, es cuántos están temerosos de Dios. Miedo no por
algo que ha sucedido, sino por la programación, quizás, si quieren llamarla
así. Información de las Edades. El Dios Creador no era solo el Creador, y el
que era amor y también el que juzgaba. Y el que te tomaba y arrojaba tu alma
para toda la eternidad a un horrible lugar de tortura.
Y ese no es en absoluto el Dios representado en esta
galaxia, en este universo, en los universos y los multiversos. Más temprano les
dije que este, si incluso quieren llamarlo un Dios, esta Fuente Creadora, era
una energía de amor puro, ¡y así es como empezó! Para aquellos de ustedes que
gustan de analizar lo cuántico en todas las cosas, y decir “En el principio,
había…”. Yo les diré: amor. La cosa más
preciosa en el universo, y no es solo el amor que tú piensas, como ser humano,
cuando piensas en un amor maravilloso. Era el amor de todas las cosas. El amor
de cada molécula que estaba lista para ser creada, y la vida que brotaría de
eso. Y aquí están, conmigo diciéndoles que tal vez, solo tal vez, recibieron la
historia equivocada.
El Círculo del Doce es un lugar al que ustedes vienen por
visualizaciones, quizás, estas cosas que se vuelven una realidad, quizás, pero
todas son ejercicios. E incluso en el comienzo les dijimos: ¿Es real o no es
real?, indicándoles que hay realidad más allá de lo que ustedes piensan que es
real. Y ahora, aquellos que están dedicados a las energías multidimensionales y
lo cuántico de todo, empiezan a expresar la misma cosa. ¿Es posible que haya
realidades dentro de realidades? Y ustedes dicen, “Bueno, te estás poniendo un
poco demasiado esotérico, Kryon”. Tal
vez. Pero cuando tienes miedo, de cualquier clase, eso es muy tridimensional,
está muy anclado en lo que es la vieja energía. Tal vez ustedes necesitan expandir
esa realidad que tienen hacia una situación en que incluso crucen por el puente
conmigo hacia otra realidad que es realmente más grande que la que están
experimentando, pero nunca se lo dijeron.
¿Qué tal si cruzan por el puente conmigo, esta noche? Y
vamos a lo que llamamos el tú más grande. Realmente van a una realidad que es
mucho más antigua, más sustancial y real que esta realidad temporaria que
tienen en la Tierra. Y así es la cosa. Tu alma es por siempre, y siempre ha
sido. Es parte de la Fuente Creadora. Y esa es la cosa difícil para que la
gente se dé cuenta. ¿Qué tal si ustedes fueran parte de la Fuente Creadora? De
alguna manera. Colectivamente, toda junta, toda vida fue parte de esta Fuente
Creadora cuya esencia era el amor.
Te hemos pedido que peles la cebolla de tu realidad. Y a
medida que vas quitando los miedos y las cosas viejas, y las cosas que no tiene
sentido que te han dicho, te encontrarías con algo que es una joya de alto
precio, y eso es tu alma. El amor, la belleza, eres tú. El tú real. El que fue
creado para cambiar este planeta en esta época. ¿Qué tal si hubiera un plan
mayor? Y ese plan mayor para ti, te tiene aquí ahora, oyendo esto quizás por
primera vez. ¿Realmente tiene sentido que el Dios de todas las cosas sea un
dios que juzga? Suena muy parecido a un padre, un padre disfuncional y malo. Te
hace preguntarte: ¿cuál es la verdad real?
Quiero que vengas a cruzar por este puente conmigo esta
noche, como lo hemos hecho tantas veces. Y hagamos algo escandaloso, que no
esperabas, que sería difícil describir, pero que es posible y se puede hacer.
Queridos, hay un puente extendiéndose frente a ustedes,
que representa un cruce entre lo conocido, que es donde estás justo ahora, y lo
desconocido, que es el tú más grande, el tú alma. Y en esta nueva energía,
tienes las herramientas, la capacidad, el permiso, para cruzar por el puente,
encontrarte con los que en el otro lado anclaron estas cosas contigo, que tú
llamas tu alma. Los guías, los ángeles, las vidas pasadas, reconocimientos de
todo lo que hemos hecho – es todo parte de ti. Es hermoso. Mucho más grande,
quizás, que lo que alguna vez te dijeron. Pero esta vez, ven conmigo. Crucemos
el puente, toma mi mano.
Todas estas veces hemos caminado esta pequeña distancia,
cruzando por este puente, a través de la niebla que oculta lo que podría haber
del otro lado, y luego cuando se disipa entras en eso que es la belleza, la
majestad, el esplendor, de tu alma.
Lo que sea que veas con el ojo de tu mente es exacto. Lo
que sea que ves, que has decidido, así es su aspecto; es exacto. Porque es el
ojo de tu mente, pero la verdad es que realmente no puedes imaginar qué aspecto
tiene. En primer lugar, no ves con ojos. Este es el lugar donde, si quieres
decirlo así, puedes oír la luz. Es un hermoso lugar donde siempre hay alguna
música gloriosa sonando; una canción que reconocerías si la hago sonar ahora
mismo para ti. Hay luces danzantes, hechas por las estrellas. Son todas las
entidades que están allá arriba, de todos los otros lugares y galaxias y
planetas que tienen que ver contigo y tu alma, y que te conocen. Allí hay un
cuadro más grande que lo que jamás hayas pensado que existía. Te hemos dicho
esto.
Y aquí estás, en esta alma, donde todo es accesible. Hay
una puerta. ¿Pasarás por esta puerta conmigo? Diferente de cualquier puerta que
hayas traspasado. ¿Estás preparado para algo especial? Quiero que pases por la
puerta conmigo. Estoy justo a tu lado. Ven y pasa por la puerta.
Y tan pronto pasas por esa puerta, estás de pie, muy
firmemente y sin miedo, en el espacio exterior. Las estrellas más brillantes
son visibles para ti. Puedes respirar fácilmente, no hay miedo de nada que sea
físico aquí. Estás contemplando lo que es la obra del Creador, y miras
alrededor y te diré que reconoces algunas estrellas y sabes que allí hay
algunos planetas en los que has estado. Porque eres un alma muy antigua, y has
estado en esta galaxia particular por muy largo tiempo. Y empiezas a mirarlo, y
mirar toda su majestad, y aquí viene una pregunta: ¿Qué aspecto tiene Dios? Si
pudieras oír a Dios, ¿qué oirías? Si pudieras encontrarte con el Creador, ¿cómo
sería?
No puedo responder a ninguna de esas, porque estas son
preguntas que están más allá de lo que se puede responder. Preguntas que tal
vez ni debieran formularse, porque son tan escandalosas, pero quiero darte a
probar eso ahora. Imagina que estás
parado allá afuera, solo, con tus brazos extendidos, tal vez en el medio del
espacio exterior, mirando a todas las nebulosas y la belleza de los colores y
las estrellas que están allí, mirando la majestad de la obra del Creador. Y tú
dices: “Dios, quiero conocerte.
Háblame.”
Ahora bien, aquí se pone bueno, porque si esto fuera una
película, habría una voz. Pero no la hay. Esta es una realidad que existe para
ti; Dios es real; tú eres real; tu alma es real. Entonces, ahora, en lugar de
una voz, hay un sentimiento abrumador que resuena en tus células, y tu nombre
es mencionado. “Conozco tu nombre”. Y oyes eso y te das cuenta, y reconoces que
ya ha habido una respuesta. Ya. Tú extendiste tus brazos.
Y luego si quieres, si tienes la valentía, extenderás los
brazos otra vez y dirás: “Querido Creador, que conoces mi nombre, dime lo que
quieres que yo sepa.” Es el tiempo para que te encuentres con el Creador, en
cualquier grado que esta bella, maravillosa energía de amor esté allí para ti.
Y si pudieras hablar o decir alguna cosa, ni siquiera sabrías en qué lenguaje
sería. Un lenguaje que no conocerías. Dios no tiene lenguaje; Dios tiene amor.
Y entonces, lo que Dios querría que ustedes sepan,
queridos, es cuánto son amados. Y mientras estás allí con tus brazos
extendidos, la paz y la belleza más increíbles se derramarán dentro de tu
cuerpo. Tu cuerpo incluso empieza a calentarse, por la cantidad de amor que se
derrama dentro de ti. Eso es una reunión con Dios. Una reunión con Dios. Y es instantánea; no necesitas esperar, no
necesitas preguntarte, no necesitas tener respuestas, porque es allí mismo. Donde existes en tu alma está la
plataforma de comunicación con el Todo lo que Es. Y recuerda: eres una pieza y una parte de
este Creador. Yo quiero que te pares allí y sientas esto, y sepas que este Dios
te ama a ti y a la humanidad, y a esta Tierra, y está trabajando por cambios
que son tan grandes y tan grandiosos que ni siquiera vas a reconocer a este
planeta cuando regreses algún día. Y todos ustedes son parte de esto.
Para que puedas lograr aquello para lo que viniste,
tienes que saber que no se juzga. Tienen que saber que no hay ningún Dios
mirándolos y pensando “Eso es bueno, eso es malo”. No, es solo puro amor; fluye
en ustedes ahora. Quiero que lo sientan mucho, porque cuando regresen desde
esto, de este Círculo del Doce, van a ser diferentes. Hasta podrían tener una
cognición plena, ahora mismo: “¡Oh, santo cielo! Nadie me dijo nunca. (se ríe). ¡Nadie me dijo nunca! que yo
tuviera una alianza como esta. Que no necesitaba temer, no necesitaba
preocuparme, nunca en angustia; no con esto.” Todas las cosas son apropiadas.
Esa es la verdad.
Eso es lo que quiero que vean. Esa es la sanación del
miedo que quiero que tengan. Y de cualquier cosa que interfiera en el camino de
la belleza y de la compasión y del amor.
Quédense allí, solo quédense allí. Solo quédense allí y
sientan la luz que se derrama dentro de ustedes. Acaban de conocer a un tú más
grande. Ese es el mensaje que quería darles.
Y así es.
Kryon
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