Canalización de Kryon por Lee Carroll
Miércoles de Sanación 9 de febrero de 2022
El Entorno Uno
Ciertamente parece que todo este programa para este
miércoles de sanación se trata de la ayuda desde el otro lado. Parece ser un
repaso, pero nunca lo oyen demasiadas veces. El otro lado del velo es una
energía de cuidar, y así se les dice. Cuando echan una mirada a lo que les
dicen sobre Dios, Dios no es necesariamente muy abordable. Dios no presenta información
sobre la grandiosa alma que ustedes tienen, que está llena de sistemas de
ayuda. El conocimiento que reciben de las religiones principales sobre Dios no
les cuenta sobre el entorno que cada uno de ustedes tiene verdaderamente. Pero
está allí para observarlos, con la mano extendida hacia ustedes muchas veces,
si eligen tomarla.
Han llegado muchas preguntas a este programa sobre estar
en el Círculo del Doce y sentir y saber que están siendo sanados. Y sin embargo
cuando se termina, todo vuelve a una realidad donde no se están sanando, o
están luchando para mantener esa información y ese sentimiento, y la
multidimensionalidad del círculo del doce, y vuelven a una realidad que no es
lo bastante buena. La respuesta, queridos, es que ustedes no pueden encender y
apagar esto Hay una maravillosa sanación, debido a ustedes. Debido a ustedes.
Que está siempre allí, lista, está siempre en un estante, con su nombre, y dice
“sé sanado”. Y la toman y la sostienen en amor en el Círculo del Doce y luego
la ponen de nuevo en el sobre y se van.
Lo que quiero decirles es que, para ustedes, hay mucho
más aquí. Y ese mucho más es la capacidad, para ustedes, de decidir, reconocer
y creer que cuando se van del Círculo del Doce el entorno permanece con
ustedes. Algunos han dicho “Estoy tratando de hacer eso”. Muchos dicen “Deja de
tratar, y en cambio convoca al Espíritu” y di cosas como ‘Querido Espíritu,
estoy teniendo problemas con esto. Por favor haz que el entorno permanezca
conmigo. Dame una señal de que están aquí. Déjame entender y sentir que están
siempre conmigo, para que al ir al Círculo del doce no haya diferencia. Que
cuando ando caminando en mi casa no hay diferencia con el momento en que estoy
durmiendo. Siempre están.’ Muchos incluso dudan de que esto sea una realidad.
Después de todo, cuántos de ustedes aprendieron, en su
escuela dominical o en otros lugares, incluso en sus lugares de meditación, que
ustedes tenían ángeles y guías consigo todo el tiempo. Todavía está esa idea 3D
de que tienen que levantarse y hacer algo con objeto de conseguir lo que es la
gracia de Dios en su vida. Quiero preguntarles: si tuvieron padres que los amaban,
que realmente los amaban, que sentían su amor, si fueron tan afortunados de
tener eso, les pregunto: ¿tenían que derribar puertas para ese amor? ¿Tenían
que trepar escaleras, o hacer actividades u otras cosas para obtener su
atención? Y la respuesta es no. Todo lo que hacían es aparecer y ya podían ver
el amor. Espero que hayan tenido padres como estos. Existen, queridos, muchos.
¿Cuál es la diferencia entre el amor de un padre por su
hijo y el amor de Dios por ustedes? Es esta: que el amor de Dios es 100, 200,
10.000 veces mayor. Es el mismo amor compasivo, y del mismo modo. Podrían decir: “Querido Espíritu, toma mi
mano”, y con eso están dando permiso para que el Espíritu haga todas estas
cosas; para que Dios sea parte de su vida de una manera personal, en lugar de
lo que les han enseñado.
Para quienes tienen dificultad para sostener el
sentimiento del Círculo del Doce, es porque existe un constructo 3D en el que
los han educado, que dice que no son magníficos, o que no hay ángeles que
vienen con ustedes. Si que los hay. No solo eso: están siempre allí, ni
siquiera tienen que convocarlos.
Les daré una premisa que les he dado antes muchas veces:
la mayoría de la humanidad entra en este planeta y con ellos entra toda la
ayuda angélica que vayan a necesitar alguna vez. Todo está allí. Cuando son
pequeños, cuando los seres humanos son bebés, niñitos, criaturitas, creciendo,
hasta llegar a los cuatro y cinco años de edad, suelen estar muy concientes de
eso; tienen amiguitos personales e incluso les ponen nombres. Algunos los
protegen, cuando tienen miedo a la oscuridad, o al monstruo en el ropero, y
esas son cosas que los niños conocen, y ellos son reales. Y cuando van
creciendo, se alejan. Y a veces es porque los padres dicen “No, querido, eso no
es realmente así, y tú sabes que ellos no están allí”. Y entonces a los niños
se les educa en lo contrario. Algunos niños saben más, se lo guardan para sus
adentros, Dicen “Está bien, está bien”. Pero cuando los padres no los miran,
todavía les hablan (se ríe). Pero en
general, mi punto es este: ellos vienen con ustedes, no necesitan convocarlos.
De modo que ahora mismo, allí sentados, y luego en el
Círculo del Doce, los voy a alentar a ver eso, a su manera. Que ellos están con
ustedes ahora. ¿Y quién es que está con ustedes? No importa; entiendan que
ellos están asignados como ayudantes; son multidimensionales, son angélicos,
son bellos, los aman, y están allí para asistir y ayudar. Con sanación, con el
miedo, con actitudes, con rehacer quiénes son ustedes. Y están allí para su
sincronicidad, y eso es la cosa más grande que puedo contarles: les impiden
caer en los baches de la vida. ¡Pero siempre estuvieron allí!
Me encantaría dar esta canalización otra vez y otra, y
otra. Porque quiero que se sientan plenos con la belleza, el entendimiento y la
paz que acompaña esto. No necesitan intentar con tanto esfuerzo; todo lo que
tienen que hacer es soltar la vieja programación que dice que tienen que hacer
gran esfuerzo.
Nuevamente: para quienes se sienten de una manera en el
Círculo del Doce y salen y se sienten de otra manera, esto es para ustedes.
Cuando se levantan y se van del Círculo del Doce, habiendo sentido tal vez la
energía sanadora, quiero que se detengan allí mismo y digan: “Gracias, Querido
Espíritu, y gracias, guías, por estar conmigo, porque los necesito ahora,
quédense conmigo. Vengan conmigo. Estén conmigo.” Quiero que lo reclamen todos
los días, cada mañana al levantarse, tal vez para sí mismos, podrían decir,
“Gracias, ángeles y guías, por estar hoy conmigo. Continúen la sanación que yo
sé que merezco.” Podrían decir, “que está en línea para mí, que va a estar
allí.”
Y empiecen a acostumbrase, queridos, a que aquí hay más
que lo que piensan. Y está aquí debido al amor que el Espíritu tiene por
ustedes. Especial ahora mismo, en estos tiempos difíciles. Reclámenlo, es suyo;
practíquenlo; y cambien su vida.
Soy Kryon, enamorado de la humanidad.
Y así es.
Kryon
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