13 septiembre 2016

Círculo de Piedras de Kenmare, Irlanda - Kryon

Canalización de Kryon por Lee Carroll,
en Kenmare Stone Circle,  Irlanda, Septiembre, 2016

Círculo de Piedras de Kenmare
Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Antes de dar alguna información en absoluto en este lugar sagrado, es apropiado pedir a los Guardianes su permiso para hablar; permiso para hablar sobre la energía, permiso para enseñar.  El permiso no se necesitará en todos los lugares a los que iremos, pero este es un lugar sagrado, un lugar antiguo. Están en el Círculo de Piedras. De modo que preguntamos a los Guardianes si es apropiado, si está bien.
Y ellos contestan.  Tal vez a mi socio no le guste esto, pero ellos dicen que está bien que Kryon entregue su mensaje, pero que mi socio debe completar un círculo, cosa que él no ha hecho todavía.
(hay un período de silencio en que solo se oyen cantos de pájaros)
¿Es apropiado continuar?  Y los Guardianes dicen que sí.
Ahora permítanme explicar lo que acaban de ver. Aquí no hay reglas de cuántas veces o qué hay que hacer; solo hay respeto. Y el respeto es para las direcciones, para la Tierra, para las estrellas, para lo que ha sucedido aquí, para los creadores, para la intención. Porque el Círculo todavía está aquí, visitado por muchos que simplemente son curiosos, y por otros que sienten la energía.  De modo que esa vuelta al Círculo por parte de mi socio fue algo que los Guardianes pidieron: "Por favor, por respeto." Y así se ha hecho.
Este Círculo ha estado aquí por un largo tiempo, y pueden decirse muchas, muchas cosas sobre él. Vamos a tomar un breve momento, y este momento es para darles una metáfora. Si miran al Círculo, las tradiciones son conocidas. En el medio hay una piedra central, conocida tal vez por sus propiedades sanadoras. Si el ser humano está listo para ello, si corresponde, eso llega.
El Círculo está alineado, como muchos otros, con las estrellas; muchos lo están.  Recuerden que en los días en que se construían estos tipos de cosas, todo lo que había eran las estrellas, y ellas realmente lo decían todo. Se movían de cierta manera, hablaban de cierto modo, y desde aquí hasta incluso las tierras de Egipto, la alineación con las estrellas es bien conocida.
Ahora, elaboremos una metáfora juntos, por un momento.  Queridos, ¿qué tal si el Círculo los representa a ustedes?  Por un momento, simulen que así es.  Los que están escuchando no han visto el Círculo con las piedras alrededor y una en el centro; es común.  Pero ¿qué tal si es ustedes?  Y pregunto esto porque voy a hacer una pregunta sobre lo que ustedes harían.  En primer lugar:  ¿están ustedes alineados con las estrellas?  (se ríe).  Y la respuesta es sí, totalmente.  Las semillas de los pleyadianos todavía están en ustedes desde las Siete Hermanas.  Su alineación con las estrellas, biológica, es sagrada y es conocida. ¿Son ustedes lo bastante sagrados para tener Guardianes a su alrededor?  Y la respuesta es sí.  Les hemos contado sobre las cualidades angélicas del ser humano, de quienes caminan con ustedes, ya sea que ustedes les hablen o no, los saluden o no.  Ustedes también tienen su propio Círculo.  En medio de este Círculo hay una piedra central, y es una piedra sanadora; ¿habrá una dentro de ustedes?  ¿La llamarían corazón, la llamarían pineal, la llamarían la triada?  Algo habría en el medio de este círculo de ustedes.
¿Sería posible, incluso concebible, que muchos Círculos se hayan construido en honor del humano? ¿O tal vez de lo sagrado de los antiguos, que eran humanos?  Ahora bien, si miran este Círculo verán que las piedras de alrededor no tienen rostros; no hay adelante ni atrás, no hay apariencia de escritura; son solo piedras.  Pero digamos por un momento que en su círculo tienen la opción de tallar una cara interior o exterior en cada piedra de la circunferencia.
Y aquí va lo que les voy a preguntar ahora mismo, mientras construyen su círculo: ¿Ustedes pondrían las caras de las piedras orientadas hacia afuera o hacia adentro?  Es sencillo.  ¿En qué sentido? ¿Y por qué? (se ríe).
Ahora mismo voy a decirles que, no importa cuál haya sido su respuesta, es la metáfora del cambio de energía en este planeta.  Por cierto número de años en el pasado, si les preguntáramos cuál era la dirección de orientación, ustedes dirían: hacia afuera.  Todas tendrían que orientarse hacia afuera, y eso sería por protección; para interceptar cualquier energía que no fuera adecuada, para permitir su despeje, para la defensa de la energía, para conservar al círculo precioso y sagrado, e intocable.
Empieza a caer una lluvia ligera. Concluyamos.
Luego están los que dirían: "No, la orientación debiera ser hacia adentro, para honrar al centro. Y habría algunos que dirían: "Eso no es apropiado porque un círculo orientado hacia adentro significaría egoísmo, que uno está siempre mirándose a sí mismo."
Y ahora yo les digo que esta es la diferencia entre la vieja y la nueva energía; este es el meollo de todo. Porque las caras siempre se orientaron hacia afuera, y todo el culto era hacia afuera, y toda la ayuda estaba afuera, y la protección era necesaria. Y de repente les decimos que no es así.  Pero las caras ahora debieran orientarse hacia adentro porque no hay peligro. No hay ego cuando ustedes miran al interior de sí mismos, a la divinidad en sí mismos, la piedra sanadora; imaginen todas las caras mirando al corazón. Todo eso que ustedes llaman culto, hacia el centro donde Dios está: en ustedes. Alineado con las estrellas.
¿Pueden ustedes ser su propio círculo?  Y si lo fueran, ¿tendrían el coraje de dar vuelta las piedras? Porque, queridos, la mayoría de los seres humanos las tienen orientadas hacia afuera. Hagan que se orienten hacia adentro, de modo que puedan finalmente ver lo que estaba  adentro, precioso y sagrado, igual que el Círculo es sagrado y fue construido por los antiguos: sus vidas pasadas en este planeta.
Ustedes tienen su propio círculo. Váyanse de este lugar sabiendo que todos participan de los antiguos de alguna manera.
Pedimos a los Guardianes el permiso para cerrar este mensaje.
Y así es.
Kryon.
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro
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