domingo, 13 de agosto de 2017

Kryon en Alaska - Nº 3 - La Tierra

Canalización de Kryon por Lee Carroll
Crucero de Alaska, Agosto de 2017

Nº 3 - La Tierra
Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Los que nunca vieron canalizar anteriormente, pueden preguntar ¿Cómo es que puede cruzar ese velo tan rápido, tan fácilmente, tan veloz?  En la vieja energía no era este el caso, y eso de por sí muestra la diferencia entre lo que era y lo que es.
Lo que ven que hace mi socio es cruzar el velo porque es mucho más delgado que lo que antes era, pero él lo ha practicado y lo conoce, y en tanto antes requería mucha adaptación para permitir que un ser humano en la consciencia de vieja energía perforara algo tan grueso para poder obtener la información, hasta los sonidos del cuerpo reaccionaban, y hoy eso no se ve. Los que canalizan cada vez lo hacen más instantáneamente, entran, salen. Ellos les van a decir, queridos, lo que pueden hacer.  Meditación, esas cosas que les han enseñado tal vez que deben hacer, no necesariamente son las mismas de antes.
Algunas de las cosas que ustedes dirían que son la limpieza  antes de poder ejecutar una cierta energía, también son diferentes. Son todas buenas noticias. Hablan del ser humano y de la relación con la Tierra.
Hoy es el día para estudiar el elemento llamado tierra.  No es el polvo de la tierra; es Gaia. Tienen que decir que uno de los elementos de la Tierra - fuego, aire, agua, tierra - la tierra no es el polvo; es Gaia. En tanto el fuego era algo tan diferente de los otros elementos, tan diferente en cuanto a lo que podían hacer con él,  la tierra es diferente de por sí: es sintiente, es la consciencia de tu socia.
Entonces te presentamos esto: ¿estás sintonizado, tú mismo, con ese elemento llamado Gaia?  Si superpusiéramos una metáfora sobre el cuerpo humano, hemos dicho que el fuego representaría al alma, porque esto es algo cuya fuerza pueden controlar.  Hacen un fuego más grande, están más conscientes del akash de su alma. O empiezan a apagar ese fuego, o sea que están menos conscientes; eso es libre albedrío.
Esto es el polvo de la tierra llamada Gaia: la metáfora es la consciencia de ustedes. Entonces la consciencia del ser humano sería la metáfora del elemento llamado tierra. Porque en este día y esta época ustedes empiezan a aprender que la consciencia humana está realmente aliada con la del planeta. No pueden separarlas, como no pueden separar su yo de su alma.  Y cuanto más empiezan a entender esto, más van comprendiendo y dándose cuenta de que no están solos. No están solos en las cosas que quieren cambiar de sí; si están aliados con el planeta, ¿ven cuánto pueden hacer, cuánto hay?
¿Sabían que la sanación que han pedido, por la que han venido - yo sé quién está aquí - se han dado cuenta de cuánto eso se aplica a lo que los rodea, al medio ambiente, al planeta? ¡El planeta hace crecer lo que ustedes comen! (se ríe). El planeta es responsable por mucho de lo que ustedes piensan. Esta alianza entre ustedes y la Tierra, Gaia, es uno de los secretos de una vida larga.
Querido ser humano, no existes como una isla, rodeado por cosas que no son tú. En cambio, estás rodeado de cosas que son tú. Esa misma tierra sobre la que caminas, lo que consideras plantas, que las ves, y te dan el aire, todo esto es necesario para cada cosa que has pedido, transformación de la consciencia, paz, sanación, vida más larga; deben incluir a Gaia.
Gaia no se separa de ustedes; la asociación es tan completa que deben asumir y creer y reconocer que es necesaria hasta para que puedan estar vivos.
Este es el mensaje del día. Los elementos de esta Tierra, los cuatro que estudiamos, van mucho más allá de cuatro simples elementos. Se unen, incluso en un proceso de la vida misma. Por lo tanto, al estudiar estos cuatro elementos  en este corto período y al hacer ceremonias y celebrarlos y honrarlos, ustedes se celebran a sí mismos, a su relación con todos ellos, verdaderamente.
Si quieren decirlo así, habría cinco elementos, y el quinto elemento es la consciencia del ser humano.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro