sábado, 18 de julio de 2015

Wo, el Humano Lineal

Canalización de Kryon por Lee Carroll
en Seattle, Washington, el 11 de julio de 2015

Wo, el humano lineal
Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
A veces es difícil dar un mensaje. Y yo conozco a quien está aquí. ¡Hay tanta celebración!  Vemos cómo es cuando ustedes se ríen, vemos la química que se presenta cuando están alegres; lo llamo "la química del Hogar."  Es sanadora, es hermosa, hace una diferencia. Y en este día ha habido mucho de eso.
Sé que cuando yo entro, ustedes hacen un silencio respetuoso, sin embargo por dentro quiero que se rían. Quiero sentir la alegría de sus corazones, porque hace una diferencia en cómo escuchan. Los mensajes que doy a la humanidad son benévolos; vienen de la Fuente Creadora; son hermosos, llenos de amor, de aprecio por la humanidad.  Pero en este caso también sé quién está aquí; siempre lo sé. Se vuelve más poderosa, ¿saben? la energía de sus vidas pasadas cuando se sientan en estas sillas, se hace más obvia para mí.  Se difunde, incluso en la energía del plano terrestre. Oh, yo sé lo que han atravesado, pero ustedes lo están difundiendo a través de su Merkaba mucho más que antes.
Queridos, para que estén más cerca del Espíritu, para que tengan una experiencia que tal vez nunca tuvieron antes, voy a repetir una frase: es hora de salir de su linealidad.  Se están graduando hacia conceptos más grandes de sí mismos. Se están graduando a conceptos más grandes del Espíritu.
Mi socio enseña lo que yo enseño, y ustedes empiezan a incursionar en áreas que son confusas, porque son áreas de las que no han sabido nada antes, que se refieren a ustedes con ustedes. Eso es difícil, pero se hace aún más difícil si empiezan a hacer las preguntas lineales que muchos de ustedes hacen; son preguntas normales.
Queridos, la humanidad es lineal; ustedes viven en tres dimensiones, y existen en ese paradigma, incluso espiritualmente, y constantemente hacen las preguntas que sienten pertinentes, pero no lo son porque son lineales.  Hoy se les presentó el tema de trabajar con lo que es el Innato; hablar a su cuerpo... impregnarse con la capacidad de aprovechar su akash.  Estos son todos conceptos. Sin embargo, lo que desean saber sobre ellos es lineal.  Yo sé en qué están pensando.
Las preguntas suelen ser estas: ¿Cuántas veces al día debiera contactar a mi estructura celular? ¿Cuál es el mejor momento para meditar? ¿Cuánto tiempo debiera meditar? ¿Debe ser en la mañana y en la noche? ¿Qué quiere el Espíritu de mí?  ¿Con qué frecuencia debiera hablar a mis células en forma personal? Cuando quiero generar sincronicidad, ¿cómo lo hago?  ¿en qué amplitud (se ríe) debiera estar mi intención?  Todas ellas son lineales; sin embargo ustedes las hacen. ¿Está bien hacerlo de esta manera? ¿Está bien hacerlo de este otro modo?  Son todas preguntas lineales.  Este mensaje se llama: El Fin de la Linealidad.
Para que yo pueda darles hoy una verdad básica - una verdad básica - tengo que darles una parábola. De modo que otra vez es hora de dar una parábola de Wo. Hablaré de un ser humano llamado Wo.  Wo es siempre el protagonista de las parábolas. No es varón ni mujer,  Wo es Wo-man ( se ríe) (N.T. juego de palabras, woman, mujer; man, hombre), de modo que es ambas cosas.  Llamaremos Wo a este ser humano y le diremos "él" para este mensaje en particular.
Quiero que conozcan a Wo. Wo ama a Dios. Wo es un alma antigua, y ha despertado en el planeta con un conocimiento intuitivo de que existe un Creador. Al principio de su vida Wo buscó y encontró a Dios a su modo, en una organización de mentes afines, y estaba muy contento consigo mismo; allí conoció a otros que amaban a Dios.
Wo supo acerca de la Fuente Creadora a su modo. Nada de lo que oyó fue inapropiado. Todo tenía realmente sentido para él. Hemos dicho esto antes: bendito aquél que busca a Dios. Punto.  No importa cuál sea la organización, o si piensas que tienen razón o no, ¡la búsqueda de Dios es honrada por la Fuente Creadora!  Wo había encontrado su lugar, y su búsqueda, y así empezó.
Wo oyó que hay una vida después de la muerte, y lo creyó. Sentía que era así; era intuitivo. Wo supo que él podía vivir toda su vida y que llegaría un momento en que literalmente sería llevado, de alguna manera, en alguna forma, a un lugar mágico que no podía ni imaginar, donde le darían una fiesta o recompensa por todo lo que hubiera hecho en el planeta. Le dijeron que cuanto más hiciera, cuanto más cumpliera, con las listas de eso complacería a Dios, cuanto más hiciera, mayor sería la posibilidad de que al llegar la hora del juicio sería juzgado digno.  Wo sabía que él era digno.  Pero el empezó el linaje de su vida, que era lineal.
Wo no estaba equivocado; no estaba realmente mal informado. ¡Wo simplemente es humano! Estaba haciendo lo que hacen los humanos. Cuantifican, califican, cuentan, arman, registran.  Eso hizo.
Wo iba a la iglesia muchas veces; en ocasiones, más de una vez por día. Cada vez que iba, se arrodillaba ante Dios y sabía que estaba en presencia de Dios y sentía el amor de Dios. Wo lloraba siempre al sentir el increíble amor de Dios que había allí, en ese sistema que había elegido. Descubrió a Dios.
Cada vez que iba a la iglesia, lo registraba. Él sabía que algún día habría alguien - tal vez en un lugar que no podía imaginar - que querría saber cuán a menudo iba.  Le dijeron que sería útil si se abría a contar lo que había hecho o pensado, y confesaba esas cosas, y él lo hizo, sabiendo absolutamente que ese era el proceso y que Dios estaría complacido, y lo hizo. Muchas veces; una y otra vez, ¡y se sentía bien!  Lo anotaba también.
Wo buscaba otras cosas que agradaran al Creador, ¡al mismo Creador del Universo!  Se sentía parte de él, ¡sentía el amor de Dios en su iglesia!
Comenzó un voluntariado. Iba y ayudaba a esta persona y a la otra, una y otra vez, y hacía trabajos como voluntario, sabiendo que esto complacía a Dios, y lo ponía en su libro de anotaciones. El registro se estaba volviendo muy grande.
Wo envejecía. Estaba tan contento. Llenó su segundo libro, un tercero, un cuarto libro, registrando las cosas que hacía, y se sentía bien con ello. Todo lo que le decían los que estaban a cargo, sus maestros espirituales, concordaba con lo que él hacía: ¡Wo estaba haciendo lo correcto!  Era un buen hombre, una buena persona. No hacía daño a nadie.
Y por fin llegó su hora. Wo se fue, pacíficamente. ¡Pacíficamente!  Sabía que era su hora, sabía que se encontraría con el Maestro.  Sabía que iría a un lugar que no podía ni concebir, que sería más hermoso que cualquier cosa que él hubiera visto. Y tenía razón. ¡Oh, sí tenía razón!  Pasó por el túnel y reconoció la luz blanca al final; "éste es Dios, allí es donde va a suceder, estoy en camino a un lugar con un hermoso portal donde me escucharán, traje mis libros, pueden ser esotéricos pero los traigo, puedo decir lo que he hecho, cuántas veces lo hice, ¡ciertamente estarán impresionados conmigo! Porque lo hice bien. Amo a Dios, Dios me ama." Tenía razón; en todo.
Dios lo amaba, y él amaba a Dios. ¿Podía ser más perfecto? Realmente no.  No para Wo: él había hecho todo apropiadamente, ¡era una buena persona!  Wo está en lo correcto.  Llegó a este hermoso portal. En ese momento no entendió, pero sí más tarde, que este portal era su propia creación consciente. Él lo esperaba, y aun en su muerte, allí estaba.  Wo estaba preparado.
En el portal había un bello ángel dorado. Brillaba como el sol. Wo lo reconoció, de algún modo, en alguna forma, como si lo hubiera conocido antes. Wo estaba listo. Sintió ese día el amor de Dios; la Fuente Creadora lo rodeaba por todos lados. Wo se sentía cómodo. Y entonces, el ángel dorado, con hermosa voz le dio la bienvenida a Wo al cielo.
"Bienvenido, Wo, te esperábamos. ¿Qué tienes?"  Para Wo, esto era la oportunidad para mostrarse. ¿Qué traía consigo? ¿Qué había hecho? Lentamente, empezó a hablar con el ángel: "He sido bueno, he hecho estas cosas, mira los volúmenes de lo que he hecho."  ¡Era impresionante!  Wo habló largo rato, repitiendo una y otra vez las cosas que había hecho para complacer a Dios, ante el ángel dorado que era tan paciente con él, y decía el número de veces que las había hecho. ¡Impresionante! Hubo unas pocas ocasiones en las que había ido a la iglesia tres veces en el día.  Eso era impresionante, estaba al principio de su lista, para que se viera bien (se ríe).  El ángel dorado prestaba atención; no se movía, sólo emanaba amor.
Luego Wo hizo silencio. Entonces el ángel dorado dijo: "Wo, no interesa cuántas veces hiciste algo. ¿Cuánta compasión tuviste? ¿Cuál fue la cantidad de compasión que tuviste?"  Wo dijo: "Tuve que haber sido compasivo! Mira, hice esto 300 veces, hice aquello 400 veces."  El ángel lo detuvo y dijo: "Wo, no se te permite darme números. ¿Cuántos amores diste?  Si quieres darme números, ¿cuántas compasiones diste? ¿Cuántas vidas afectaste con esas compasiones y amores?"  Wo empezó a sentirse incómodo, y se decía para sí "¡Tal vez estuve equivocado! ¡Tal vez estuve equivocado!"  El ángel dorado podía leer su mente: "Wo, quiero que te relajes, solo quiero que me digas: ¿cuál fue tu intención al hacer estas cosas?"  Y Wo no tuvo otra respuesta que: "Quería impresionarte" dijo, "para poder pasar por el portal. Quería complacer a Dios, para poder atravesar la puerta."  Y el ángel dijo: "¿Qué hiciste, compasivamente, para complacerte a ti mismo? ¿Qué hiciste para amar lo que está en tu interior, que sabías que era divino, Wo?"
Wo dejó caer sus libros y se dio cuenta de que estaba equivocado; empezó a llorar.  No sabía qué iba a pasar; solo se dio cuenta de que en el conjunto de todo lo que había creado en toda su vida, de algún modo había errado el tiro. De algún modo, ¡no le habían hecho las preguntas que él creía que le harían! El ángel dorado dijo: "Wo, por tu intención, el portal se abre.  Porque tu intención es lo bastante buena por hoy. "
¡Wo estuvo tan agradecido!  La puerta se abrió, y Wo entró.
Ahora bien; aquí detenemos la historia de Wo, porque Wo ya no es Wo; tan pronto pasa el portal se vuelve parte de la Fuente Creadora, parte de la Familia.  Les hemos contado qué sucede con ustedes cuando cruzan la barrera entre la consciencia humana y la consciencia de Dios. Tampoco puedo contarles cuánto tiempo estuvo Wo allí, pero podemos continuar donde Wo empieza otra vez.
Wo se dio cuenta de quién era, porque recibió la misma alma, y en seguida se encontró conectado a un cordón umbilical (se ríe) y estuvo de regreso.
Esta es la historia de Wo, la parábola que queríamos contarles, que contesta algunas de las preguntas que oímos una y otra vez.  Quiero que tengan en claro el final de la linealidad. No hay escaleras que trepar; no hay cuentas que contar, no hay una repetición que origine el amor de Dios por ustedes. ¿Oyeron eso? No hay una acción que puedan realizar que los ponga en mejor lugar que el que tienen ahora. No hay una cantidad de nada que puedan hacer; todo eso es lineal.
Deseábamos enseñarles estos conceptos esta noche, lo hemos hecho con la historia de Wo. Él amaba a Dios, pero en el proceso, no se amaba a sí mismo.
Primera pregunta: "Quiero meditar correctamente ante el Espíritu."  ¡Es una buena pregunta! ¡Es lineal! Y les doy la respuesta.  Porque la pregunta tiene que ver con "cuántas" y "cuánto," siempre es así.  "¿Cuánto debiera meditar? ¿Cuánto debe durar?" todavía preguntan.  ¿Cuántas veces debes meditar? ¿Estás listo para esto? ¡Una vez!  ¿Cuán a menudo?  ¡Una vez!  "Ahora bien, Kryon, ¿eso es una vez al día?" (risas del público).  ¡No! Eso es para toda tu vida, querido. Una vez.  Quiero que entres en meditación y nunca salgas. ¿Me oyes?  ¡No salgas nunca!  ¡Quiero que estés cerca de tu propia pieza de Dios en tu interior, que siempre estés en estado meditativo, una meditación ambulante, que estés alerta, conectado, que nunca te vayas!  ¿Oíste eso?  ¡Qué concepto!  No hay linealidad.  Si objetas esto y dices, "¡Sí, pero tú no estás en 3D, Kryon; tenemos que hacerlo aquí o allá o..."  ¡No, no es así!  Lo haces una vez y permites que tu cuerpo decida cuándo se vuelve más intenso y cuando menos; cuando estás conduciendo o cuando estás caminando, cuando hablas con un amigo, cuando eres compasivo, o tal vez cuando duermes. ¡Una vez! ¡Y estás siempre allí!  ¡Conectado con Dios!
Tienes en ti la semilla del Creador, que se te dio hace mucho; naciste con ella, preguntaste por ella la primera vez que despertaste; ¡esta mañana les dije que ustedes buscan a Dios!  Bueno, cuando decidieron que está en su interior, ¡quiero que se conecten con ella y nunca la dejen!  Una vez. Toda su vida, una vez. ¡Y no se atrevan a llevar un registro!  No nos interesa.  Y a ustedes no debiera interesarles.
¿Cuál es cociente de compasión? Pregunto otra vez. ¡No me puedes decir cuántas compasiones hay! ¡No puedes contar cuántos amores hay!  Si estás enamorado de ti mismo, ¡eso no es cuantitativo! simplemente es, ¿lo ves?
La primera pregunta que le hicieron a Wo fue sobre él mismo. ¿Qué hiciste por ti? Y luego cuando quedó claro, no mucho, (se ríe), la siguiente pregunta fue ¿Cuál fue tu compasión hacia los demás?  Él no estaba en el modo compasivo; él estaba de rodillas contando, eso le importaba, cuántas veces se inclinaba. ¿Cuántas veces mostraría su reverencia, cuántas velas prendería?  Queridos, ¡eso es lineal!
Quiero que comprendas un plan multidimensional. Haré una declaración: solo tienes la tercera dimensión para trabajar, ¿correcto? Lo sabemos; tú lo sabes.  Entonces aquí hay algo nuevo: quiero que hagas acciones tridimensionales para soluciones multidimensionales. Y estarás en lo correcto. ¡Es todo lo que tienes! Ahora es todo lo que tienes. Y esa acción tridimensional será la mejor manera de entrar en un estado de meditación para siempre.  Y darás tu intención para ello. La intención, la compasión y el amor son todo lo que nosotros vemos. El Espíritu ve la energía. ¡El Espíritu ve la energía!  Y la compasión que tengas por el que esté a tu lado, cuando salgas del salón, para el que te encierra en la ruta (se ríe), la compasión por un miembro de la familia que no entiende dónde estuviste hoy y te da un mal rato. Eso es energía. ¿Y cómo te va hasta ahora?
Estas son las cosas difíciles. Es fácil ser compasivo con un vagabundo o una persona pobre. ¿Y qué hay de ti? ¿Puedes tener compasión por tu propia vida? ¿Puedes enamorarte de todo lo que eres tú y que sucede a tu alrededor, no importa qué sea?  ¿Puedes tener compasión, comprensión y amor por circunstancias que no conoces?  Eso es energía. Y eso es lo que vemos.
Ahora sabes por qué las afirmaciones son una de las cosas más fuertes que puede hacer un alma antigua. Dices en voz alta cosas para ti mismo y cuando las oímos llevan una energía tremenda, ¡de alegría, de propósito, de intención!  Y estás allí, tal vez ante el espejo, y dices "¡Estoy sano!  ¡Estoy rejuveneciendo! ¡Soy un ser espiritual, parte de Dios!  ¡Yo soy el que soy! Estoy con propósito. ¡Soy hermoso ante Dios porque soy parte del plan de Dios! ¡Y la alegría resuena en esto!  No es lineal!  Estás diciendo frases en tres dimensiones, y estás obteniendo soluciones multidimensionales. Esto es el nuevo humano, querido. El que empieza a entender que el idioma del Espíritu es la energía. Ahora ve y hazlo, alma antigua. Ve y hazlo.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro