martes, 28 de octubre de 2014

Kryon en la Isla de Pascua - Parte 1

Canalización de Kryon por Lee Carroll
en la Isla de Pascua, el sábado 18 de Octubre 2014 - Parte 1
Traducido en vivo en el lugar por Jorge Bianchi

Desgrabación: M. Cristina Cáffaro

Los Misterios de Rapa Nui Revelados

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Antes de hacer alguna otra cosa, me gustaría pedirle a los ancestros su bendición: los ancestros de esta isla. Venimos con todo respeto y deseamos aprender la consciencia de la sabiduría. Llamo ahora al maná, que es una fuerza viviente que llamamos la rejilla de Gaia. En algunas islas también se llama maná, y en algunos casos el Espíritu se llama Espíritu de Aloha y lleva la energía de la misma manera en que lo hacen todos los lugares de Polinesia.
Ahora, en cada corazón que estuvo aquí, es momento ahora de mirarte a ti. ¿Para qué estás aquí? Quizás habrá alguno que dirá, "Bueno, estoy de vacaciones. Y es un buen momento para venir y mirar estatuas misteriosas." Y si ése eres tú, eres tan bendecido como cualquier otro en la sala. Hay una regla que dice que encontrarás lo que sea que andas buscando, pues la intención de la consciencia humana es absoluta. Y si tu intención es venir a mirar estatuas, entonces eso es lo que obtendrás, y nada más.

Para el resto de ustedes, una pregunta. Varios de ustedes son creyentes esotéricos y creen que la energía tiene sustancia. Hemos enseñado por muchos años que la energía de la consciencia incluso tiene reglas físicas. ¿Cuántos de ustedes creen que la consciencia de Dios en ustedes nunca muere?  Que quizás el cuerpo, la parte física, deje de existir, pero una cierta consciencia en ti continúa. Incluso te hemos dicho qué le sucede a esa parte que regresa a la Fuente. Y hemos dicho también que una parte se queda en el planeta, y hemos dicho que también una parte se va con tus ancestros y con tus niños y se queda en ciertos lugares por si ellos lo necesitan. Esta ha sido mi canalización hacia ustedes por años.  La muerte no tiene realmente un aguijón, salvo para las personas a tu alrededor, que ellos sufren cuando tú te vas. Pero tú no sufres.  En lugar de eso, la energía cambia y se mueve entonces a otros lugares para apoyar a la humanidad.
 El mensaje es claro y lo ha sido por todos los años que he estado aquí. Los ancestros están aún aquí. En otra forma; su sabiduría continúa. Escucha, algo de esto lo llevas incluso en tu propio ADN en la forma de registro akáshico. Algunos de ustedes son sus propios ancestros. Si entienden el círculo de la vida, hay aquellos en Rapa Nui que están llevando la antorcha de la verdad, que quizá no se dan cuenta de que ellos son sus propios ancestros, que dentro de ellos está aquello que quizás creen que está en las estatuas.
Permitámonos examinar algo por un momento, pues el grupo que está frente a mí todavía tiene que pararse frente a una de estas estatuas, pues todavía no han ido a conocer  un moai. Aquí está la oportunidad de insertar algo. Los indígenas de la isla han colocado la consciencia de sus ancestros en la roca. ¿Creen que eso es simplemente una historia, o creen que es posible? Escuchen con atención: ¿qué es lo que saben de la intención y de la consciencia? ¿Qué tal si les dijese que esos dos atributos fueron amplificados, mejorados hace muchos años, mucho más de lo que lo son hoy? Esta isla está llena de lemurianos, frescos a partir de la creación de los pleyadianos, incluso es probable que hayan tenido habilidades de consciencia superior. ¿Es eso algo que va muy lejos, que quizás puedes o no puedes creer? ¿Crees que quizás esté la consciencia de los ancestros en la piedra? ¿Es algo así posible? ¿Y si lo fuese?
Permítanme entregarles una historia. Permitámonos decir que tú eres de Rapa Nui, pretendamos esto por un momento. Y digamos que caminas hacia un moai, e impregnados en esa piedra no hay sólo uno sino muchos de tus ancestros, colocados allí de una forma que no entiendes pero que es posible. Y en esa piedra está tu bisabuelo; has escuchado historias de él, lo que ha realizado, quién era. Y nunca lo conociste. Hasta hoy.  ¿Qué dirías entonces? ¿Cuál sería tu postura de respeto? Sabes que no te puede hablar de la misma forma en que tú le puedes hablar, pero quizás lo pueda hacer a través de lo que tú llamas tu intuición o lo Innato en ti.  Sus ojos están abiertos, mirándote y cuidándote. Una promesa de que nunca se irá. ¿Por cuánto tiempo te quedarías allí a absorber esa energía, la energía de tu propio pasado y biología? Entonces, les pregunto a ustedes en las sillas hoy: cuando vean quizás el primer moai, ya sea que esté parado o caído, quiero que te des cuenta de lo que hay allí. La intención; la inteligencia; no es sólo una tradición. Parte del misterio aquí es la inteligencia de los atributos de lo que hay realmente en la piedra, pues incluso turistas ordinarios lo pueden sentir. Quizás pueden pensar que están simplemente mirando la historia, pero durante todo ese rato los ancestros les están hablando. ¿Y cuál será el mensaje de ellos para ti? Es muy simple, y quiero partir con eso. Quiero cerrar con eso. Lo que las culturas modernas no tienen hoy es justamente lo que las estatuas representan. Es la representación de lo que es sabio de parte de los que han vivido antes. Es tiempo de que aquello que llamas la civilización moderna encuentre alguna forma de honrar a aquellos que han estado antes, con el conocimiento de que al inicio había una sabiduría más grande, más amplia que la que hay hoy. Es tiempo de que la civilización moderna se siente y aprenda de aquellos que son ancestrales. Que la profecía que habla del águila y el cóndor comience a hacerse realidad hoy. Y la energía de la Madre, la maravillosa energía maternal de Sudamérica tendrá una influencia en el Norte. El inicio de la Pacha Mama para todos y el entendimiento de lo que significa. Esto es lo que cambiará la consciencia del planeta.
Cerramos ahora y le decimos a los ancestros: ¡Gracias! Por permitirnos hablar este mensaje en un lugar sagrado y prometemos que nos acercaremos a las estatuas con el respeto que merecen.
Y así es.

Kryon

Desgrabación: M. Cristina Cáffaro