Canalización de Kryon por Lee Carroll
Retiro en Boulder,
Colorado - Enero 8, 2022
Un Mensaje Personal
Esta
canalización particular, al terminar este día, al cierre de esta reunión, es
para los que están aquí. Eventualmente será escuchada por muchas personas, que
tal vez esperarían otra canalización de información específica sobre un tema,
pero no es así. El mensaje es para ustedes en las sillas.
Muchas
veces han hecho preguntas después de una reunión como esta, quienes se han
presentado y se han ido rápidamente con mucha información. Y sucede otra vez el
día de mañana. Y algunos preguntaron “¿Cómo tratamos esta clase de cosa? Donde
te brindan información que tal vez no esperabas y está más allá de lo que
incluso pensabas que pudiera ser.” Mañana habrá una validación de algunas cosas
que ustedes no esperaban, que ya están aquí.
El
maestro Gregg les dijo que algunos de los problemas más acuciantes del mundo ya
han sido resueltos. Hay una aceleración, queridos, todos los que están aquí
sentados debieran oír esto. Una
aceleración de lo que está disponible en el planeta. Esto es una batalla entre
la oscuridad y la luz. ¿Están sorprendidos de que haya quienes la quisieran
secuestrar? Que no quieren que la luz venga como una explosión incluso desde
quienes están sentados en las sillas. Y es verdad; en este momento en el
planeta hay quienes están comprometidos en impedir la luz en las cosas. Van a
ver más de eso, y es de la luz. Van a ver más de eso, y es lo que están
experimentando, que a veces es tan desconcertante, que ha ocasionado tanto
cambio en este planeta.
¿Pero
qué hay de ustedes? Sentados aquí, ahora mismo. Yo conozco a todos ustedes, a
cada uno. Les hablo desde un lugar que es inconcebible. Cuando eran jóvenes y
les hablaron sobre Dios, una cosa que era universal era que Dios podía escuchar
mil millones de plegarias y conocer cada una de ellas y el corazón del que
provenían. Difícil imaginarlo, ¿no es así? que haya una Fuente Creadora, una
Fuente amorosa que los conoce muy bien, que mil millones de ustedes pueden
hablarle al mismo tiempo, y Dios los oye.
Desde esa posición digo que los conozco. No el Kryon, los conoce; sino
la Fuente desde la cual emano, los conoce.
Están
aquí en las sillas, y creen en estas cosas, o bien no creen que haya algo más
grande que lo que les han dicho sobre Dios en cualquier aula de cualquier
iglesia por cualquier grupo de individuos que no tienen idea.
Y
eso es lo que está explotando, explota incluso desde algunos de ustedes; eso es
lo que los trae a la silla, cuando dicen “Quiero saber más”. No necesariamente
más sobre la ciencia o sobre lo que vendrá; es más sobre ustedes. ¿Qué es lo
que ahora mismo podrían aprender, podrían saber, podrían ser, para irse de aquí
diferentes de como vinieron? Y tal vez es percepción, pero más que eso, ¿qué
tal si están aquí para recibir lo que estoy a punto de darles, si están listos?
Una infusión de amor y compasión que podría cambiar la percepción y abrirlos a
una comprensión de que son una parte de Dios; y en eso, todo lo que fue
presentado hoy pueden dejarlo entrar y penetra y permanece en algún nivel,
porque ustedes tienen ese mismo atributo que aprendieron hace tanto tiempo, de
un Creador que podía escuchar mil millones de plegarias.
Y en
eso, también tienen la capacidad de detenerse por solo un momento y abrir su
consentimiento, todo su ser espiritual. Piénsenlo como una flor que se abre,
que ha estado cerrada, como una rosa, durante tanto tiempo, pero al darle justo
el ímpetu correcto, pueden abrirse lentamente lo bastante para dejar entrar
aquello que vinieron a buscar. No la
información que también está allí, sino una infusión de algo que no esperaban
justo ahora. Ahora mismo.
Quienes
están sentados en las sillas y lo quieren. Algo que va a florecer un poco
después, y algo que van a sentir. Tal vez ahora; tal vez dentro de unos días,
cuando empiecen a analizar lo que pasó en este fin de semana y digan “Algo me
sucedió, y no fue la información”.
Queridos,
prepárense par hacerse más grandes, de manera espiritual, que lo que piensan.
Es por eso que vinieron. No solo a esta reunión, sino el por qué están en el
planeta. Abran esa flor por un momento, y luego ciérrenla en un momento, porque
este es un lugar precioso en que se exponen, donde es absolutamente seguro
estar. Y en este momento, ahora mismo, quiero que sientan que se infunde el
amor y la compasión, derramándose dentro de ustedes, como si el Espíritu, Dios,
hubiera extendido de pronto su mano, y en eso, ustedes la toman. Y dicen “He
estado esperando este momento.”
La
Maestría es parte de este proceso. Lo merecen, es su linaje, están aquí para
esto, y no necesitan trabajar; todo lo que tienen que hacer es entender. Ahora
mismo, con esa flor abierta, den permiso para que fluya dentro de ustedes,
permitan que se abra y se derrame dentro de ustedes, y entiendan que es por
esto que vinieron. Es su privilegio, su magnificencia, recibir cada cosa que
piensan que han venido a buscar.
Queridos,
la cuestión es esta: la imagen del Creador está aquí, y es mucho más grande que
lo que les hayan dicho alguna vez, jamás, en este planeta. Ese es el
descubrimiento a mano. Siéntanlo. Siéntanlo. Acéptenlo, si lo desean. Es su
libre albedrío, abrir la flor o no. Siempre lo será. Saben que siempre lo será;
a nada se los obliga, que no hayan pedido. Nada.
Lentamente
cierren los pétalos de la flor, porque exponen algo precioso, algo que solo
exponen cuando saben que es seguro, y eso es su yo interior central. Es por eso
que vinieron.
Ha
habido algunos que dijeron “¿Cómo me ve Dios? Y eso es una pregunta abierta.
Está más allá de la percepción de algo. Pensaron que Dios los ve ¿cómo? ¿Cómo
ven ustedes a sus hijos? ¿Qué clase de amor y compasión tienen para su propia
sangre y carne? Ustedes son parte de la creación; su alma es eterna; nunca fue
creada; nunca terminará. Es parte del Creador. Eso es quiénes son. Así es como
los ve Dios. No los ve en forma humana, no ve sus nombres, ve su alma, que Dios
creó como familia. Ustedes son vistos como iguales, como familia. Bienamados,
preciados, amados. Y esa es la verdad que necesitaban oír.
Váyanse
de este lugar diferentes, y cuando tengan un rato tranquilo, cuando estén
solos, incluso podrían elevar su mano y decir “¿Es esto real?” y prepararse
para los escalofríos que llegan, que les dirán: “Bienvenidos a la familia,
queridos” de una manera que nunca esperaron.
Por
esto vine yo a este planeta; para esta época. No para veinte años atrás, sino
para ahora. Es por esto que las canalizaciones han cambiado, y mi socio ha cambiado.
Es tiempo para la revelación. Pero las que más recibirán son las almas
antiguas, tal como las que se sientan en las sillas ahora mismo, frente a mí.
Y
así es.
Kryon