martes, 18 de agosto de 2015

Hermandad Femenina Lemuriana (5) - Kryon

Canalización de Kryon por Lee Carroll
ante la Hermandad Femenina Lemuriana (5)
en Sacramento el 21 de febrero de 2015

Durante los primeros 4 minutos del audio se oye la voz de Yawee (Dr. Todd Ovokaytis) cantando tonos pineales.
Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Antes de decir algo, diré lo que siempre: no hay géneros en mi lado del velo, y para este momento yo soy una hermana; ignoren la voz, el timbre, y vean la consciencia de este mensaje.
Hay mucho para decir sobre lo que acaban de oír (los tonos cantados por Yawee), pero tenemos que decir algo aunque llevaría volúmenes. Los tonos de Yawee finalmente han llegado a la Hermandad Femenina, y lo significativo es que Yawee nunca estuvo en una Hermandad Femenina. Por lo tanto esto es una integración; una metáfora de la integración de lo masculino y la femenino, incluso desde el comienzo. Es una metáfora de lo que les contamos que era una predicción para el planeta, que todos los indígenas conocían.
La transmisión que acaban de oír es la primera de su clase, entregada desde lo que él describe como su madre pleyadiana hacia la Hermandad, cosa que nunca sucedió antes. Todos los tonos que fueron entregados, en tiempos de Lemuria eran estructurados, altamente estructurados. Mucho más que cualquier cosa que ustedes conozcan hasta ahora  de estructuras en los comienzos de una civilización.
Todavía no les hemos contado mucho sobre la Hermandad Femenina; se va revelando de a poco. Hay mucho que les puedo contar sobre lo que ustedes consideran azar; por ejemplo, en este momento, ¿quiénes están sentadas ante mí? ¿Cuáles son las probabilidades, ahora mismo, de que también hayas participado como mujer en Lemuria?  Y te diré: las probabilidades están extraordinariamente en contra; por eso esto es tan especial (se ríe). La sincronicidad no tiene nada que ver con esto, excepto que te trajo hasta aquí hoy.  Fuiste planeada; cuando pasaste el marcador y la precesión de los equinoccios y se completó el ciclo de 26.000 años, ciertamente se planeó que serías mujer en ese momento, para honrar lo que conlleva un descubrimiento: que vendrías a una reunión y recordarías.  No recuerdas la ceremonia, y no se trata de eso, ni siquiera de la camaradería; quiero que recuerdes la capacidad, quiero que recuerdes la participación que tuviste.
Lemuria fue muy distinta de lo que tal vez imaginarías.  En primer lugar: era un continente pequeño, empujado fuera del agua por la burbuja del magma desde abajo, casi todo lo que es la montaña de Hawaii y todas las islas con ella, eran una gran masa de tierra.  Existió de esta manera durante cientos de años; surgió y se hundió.  Mientras estuvo emergida, tú fuiste parte de ella; llegaron los Lemurianos, hablo de los pleyadianos como lemurianos, y es difícil distinguir porque muchos de ellos serían lo que ustedes llamarían híbridos.  Eso sería Yawee, que tuvo una madre pleyadiana y fue una de las primeras almas humanas en el planeta en tener una madre y un padre que eran muy diferentes. 
Queridas, olvidamos contarles algo.  Ahora bien: nosotros no lo olvidamos; lo olvidó mi socio.  La semana pasada describimos un círculo de hermanas lemurianas que se reunían a celebrar el nacimiento y la muerte. Olvidamos contarles - no yo, mi socio (se ríe) -  y la razón por la que lo olvidó es que no lo reconoció como significativo.  Mi socio no tiene la consciencia de ustedes y por eso informa lo que ve; pasa por sus filtros.  Él las vio alrededor de un estanque de nacimiento, y no notó el significado de un parto en el agua.  Así es como se hacía.  En esa época, como ahora en los trópicos del planeta, el agua era cálida.  Un nacimiento en el agua simboliza muchas cosas, pero también es muy saludable para el bebé.  El agua salada es sanadora, está a la temperatura correcta, nacer en ella es sencillamente ser parte del fluido en el que ya estaba antes. El nacimiento es cómodo para el niño.  Está suspendido en el agua hasta que es momento de cortar el cordón. Luego se lo levanta y se oye su primer llanto.  Es una experiencia más amable y ustedes eran parte de ella.  Él olvidó contárselo (se ríe) porque no lo reconoció como lo que era.
Tal vez resulte interesante para ustedes saber que no todas las mujeres de Lemuria eran parte de la Hermandad Femenina.  Correcto o equivocado, la civilización y la sociedad estaban estructuradas como una consciencia inicial.  Se las elegía entre las diversas familias para representarlas en la Hermandad. Entonces, la Hermandad tenía a aquellas que luego serían las mayores y se entrenaban para eso; un grupo especial.  Tal vez ustedes pensaban que eran simplemente partícipes con todas las mujeres; no era así.
Lemuria fue más grande que lo que ustedes creen.  La población creció, sin embargo la Hermandad no. Verán, era un grupo de elite, un grupo selecto, un grupo elegido.  Y la elección la hacían aquellas que eran más representativas de las mujeres pleyadianas (se ríe). Las madres estaban allí; ustedes reverenciaban su cualidad angelical, su compasión, su benevolencia hacia ustedes; un origen femenino perdurable.  Que no se les escape que Yawee, alto sacerdote de Lemuria, recibió todo lo que necesitaba de una mujer: todo.  Nunca jamás hemos mencionado a su padre.  Su padre estaba afuera haciendo otras cosas como ser humano, pero nunca participó en la entrega de sabiduría, ni de ciencia, ni de compasión. Todo provino de su madre.
Esto sienta las bases aún para hoy; tal vez hablo en forma críptica, ustedes comprenderán que la metáfora está completa, porque ella regresa a ustedes en algo que él nunca hizo en Lemuria: combinar lo masculino y lo femenino solo para un momento de compasión, de canto, de celebración de quiénes son ustedes.
Estamos juntos con Melli-ha y con Yawee; nunca pasó antes.
Que comience la reunión.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro